Alicante destaca en su consolidación como uno de los destinos turísticos más atractivos del Mediterráneo. El crecimiento sostenido en la llegada de visitantes y el esfuerzo conjunto de instituciones y empresas locales por reforzar la identidad turística de la ciudad están dando buenos resultados y diseñando un modelo turístico basado en la búsqueda de elementos diferenciadores, como el turismo monumental, el recorrido por lugares emblemáticos de la ciudad o el turismo gastronómico.
Alicante ha registrado un incremento del 12% en el número de turistas respecto al mismo periodo del año anterior, impulsado principalmente por el turismo internacional y el aumento de conexiones aéreas en el aeropuerto de El Altet.
El Castillo de Santa Bárbara es uno de los emblemas monumentales de la ciudad, que se complementa con degustaciones gastronómicas o visitas a lugares emblemáticos como el Mercado Central, rutas por barrios históricos como Santa Cruz y actividades culturales en distintos puntos de la ciudad.
El turismo urbano, el deportivo y el gastronómico se consolidan como pilares de la oferta alicantina, sumándose a su tradicional atractivo de sol y playa.
Con este escenario, Alicante se perfila como un ejemplo de transformación turística, apostando por la calidad, la sostenibilidad y la mejora de la experiencia del visitante.