
Sanidad tardó una semana en actuar de urgencia en las residencias, donde han fallecido casi 9.000 mayores
Y mientras se publica que Illa ordenó a las CCAA no computar a los muertos con síntomas si no se les había hecho la prueba, cuando el Gobierno admite que faltan kits de extracción para hacer más test, éstas calculan que el número de fallecidos duplica al oficial (la mortalidad sube en Castilla y León un 159%, en La Mancha un 188% o en Navarra un 143%) y cada una de ellas exige su plan para levantar el confinamiento, una especie de «desescalada» a la carta tras el 26 de abril, mientras piden más test y tener en cuenta el número de casos y el tejido empresarial, en tanto que Moncloa acusa la improvisación y evita ahora adelantar los escenarios en los que trabaja para evitar posteriores rectificaciones como ha sucedido hasta ahora, y Sanidad aprueba la venta de mascarillas aunque no estén validadas por la UE. No en vano Ximo Puig, más humilde que Sánchez, manifiesta que «en algún momento se nos pasó algo, pero ahora hay que buscar soluciones». Se conoce además que Sanidad tardó una semana en actuar de urgencia en las residencias, donde han fallecido casi 9.000 mayores; que más del 90% de los contagios en España no han sido detectados; que a la gran morgue del Palacio de Hielo de Hortaleza, convertido en la gran morgue de España, llegan diariamente decenas de cadáveres y otros salen hacia crematorios que no dan abasto; que Sanidad le dice a la Generalitat de Cataluña que es «inaceptable» no tratar a los mayores de 80 años; que el PP pide una auditoría para conocer la realidad del enigma de muertos ocultos, ya que el protocolo ofrecido a las CCAA deja fuera de la estadística a los fallecidos en residencias o casas; que SEAT fabrica ahora respiradores; que Torra frena dos hospitales que montaban el Ejército y la Guardia Civil; y que Sanidad vetó la venta de mascarillas a las CCAA el 2 de marzo, prohibiendo a los mayoristas que suministraran material contra el coronavirus con el argumento de que iba a hacer una compra centralizada, que luego tardó 23 días en realizar. No obstante, la tasa de contagio está ya por debajo de uno, salvo en Castilla-La Mancha, evidenciando el retroceso de la pandemia en todas las regiones, pues, con altibajos y dientes de sierra, ya se ha conseguido llegar al pico para instalarnos en una meseta que nos permita la deseada desescalada.
Los empresarios plantan al Gobierno y acusan a Iglesias de manipular, en tanto que el Ejecutivo, temiendo una segunda ola de contagios después de las vacaciones
Por otro lado, en plena Semana Santa sin desplazamientos ni Operación Salida y con las autopistas vacías, los empresarios plantan al Gobierno y acusan a Iglesias de manipular, en tanto que el Ejecutivo, temiendo una segunda ola de contagios después de las vacaciones, se prepara para cerrar las fronteras al turismo en verano y estudia también restricciones al turismo nacional, con lo que el sector prevé unas pérdidas de 170.000 millones y le exige ayudas para evitar la desaparición de miles de empleos. Y es que la crisis económico-social que se avecina es de órdago, mientras Sánchez condiciona posibles pactos a la presencia de Podemos con un papel importante de Iglesias en los mismos, y Bonet, Presidente de la Cámara de España, manifiesta que «es el momento de que sean apartados aquellos que quieren destruir el sistema» y la CEOE estima que el PIB caerá en 2020 entre un 5% y un 9%. Entretanto Hacienda plantea aplazar impuestos a pymes y autónomos, cuyo retraso, que no exoneración, aliviaría a unos 3´4 millones de contribuyente, y se revisarán los pagos de IVA e IRPF de cara al próximo día 20 en algunos sectores, mientras Iglesias impone una renta mínima (un ingreso mínimo vital), que subleva a los empresarios y Agricultura decreta que parados y jóvenes inmigrantes puedan incorporarse para salvar la cosecha del campo sin menoscabo de las percepciones que tengan ahora. Y en otro orden de cosas, mientras expertos en infancia piden que se rebaje ordenadamente el confinamiento de los menores, pues, tras un mes sin colegio «los niños tienen que salir ya», el Consejo Escolar pide que se evalúe a los alumnos por sus tareas digitales en medio de una fuerte polémica, ya que expertos y familias denuncian que la propuesta de dicho Consejo Escolar (donde están representados padres, profesores, alumnos y administración) perjudica a los estudiantes más desfavorecidos, cuando en Italia han optado por dar un aprobado general en este curso académico perdido.
Y del exterior, destacar que la OMS avisa de que la tasa de mortalidad del Covid-19 es «diez veces superior a la de la gripe; que la OIT prevé la pérdida de 200 millones de empleos este trimestre, el desplome del mercado laboral mundial más acusado desde la Segunda Guerra Mundial; que Sanders se retira y deja vía libre a Biden como rival de Trump, a quien disputará la presidencia de EEUU; que Wuhan, foco de la pandemia, vuelve a la calle con júbilo tras dos meses y medio de confinamiento, quedando definitivamente abierta al retirar las barreras y reabrir las comunicaciones; que, según el Papa Francisco, «médicos, voluntarios, religiosas….son los santos de la puerta de al lado; han muerto sirviendo» y pide a la gente «que se hagan cargo de los ancianos, de los jóvenes y de los despojados; entender que aquel que tenía ya no tiene»; y que líderes mundiales, representando a 70 países de los cinco continentes, instan al G-20 a dar una respuesta global mediante una carta de expresidentes y altos cargos planteando una conferencia de donantes, en la que reclaman reforzar las instituciones, más fondos a la ONU y condonar deuda. Pero el espectáculo bochornoso está en la UE, donde el Eurogrupo, tras atascarse en el debate para reconstruir la economía, poniendo en evidencia su fuerte división, consigue a duras penas, tras varios intentos, un pacto de mínimos para desbloquear medio billón de ayudas pero rechazando los «coronabonos», que pedían países como Italia y España; en efecto, tras buscar Berlín y París firmar en el Eurogrupo un acuerdo de mínimos (no haberlo conseguido hubiera supuesto un mazazo para la propia supervivencia de la UE y una frustración generalizada) ante el enfrentamiento de Italia y Holanda (España ya había cambiado de estrategia aproximándose a Francia, más flexible, y alejándose de Italia, para un plan de reconstrucción al que Holanda se negaba) se consigue en principio el desbloqueo de la UE, con el desbloqueo de ese medio billón de euros para afrontar la crisis del coronavirus, un primer paso (algo es algo) en su Plan de Reconstrucción con una masiva inyección de liquidez a los países afectados cuyo acceso no estará sometido a ajustes o reformas, como pedían Italia o España, aunque la mutualización de la deuda queda aplazada a una futura cumbre.

