
Así las cosas, el líder de la oposición, Pablo Casado, declara que lealtad sí, pero pleitesía no, y exige a Sánchez que dialogue con partidos, autonomías y agentes sociales antes de imponer la agenda radical de Podemos, dándole un plazo de quince días para modificar los «decretos ideológicos», pues en caso contrario votará en contra de su aprobación por «ocultar información» y mentir. Asimismo los empresarios exigen una rectificación ya que el decreto que para la economía genera mucha confusión y malestar, mientras el Gobierno se dispone a preparar microcréditos a inquilinos y moratorias de cuotas sociales, en medio de un equilibrio interno difícil de conseguir, lo que provoca rectificaciones constantes en las medidas sanitarias y económicas para combatir la pandemia, con un Iglesias que se impone e impone sus medidas populistas ahondando en la soledad de Calviño. Y mientras las empresas sufren para acatar el cierre, el Gobierno «hiberna» el Presupuesto de reconstrucción sin plan B alguno ante el desplome de la economía, por lo que los ministerios trabajan con datos económicos más que desfasados, con la agravante de que, en caso de elaborar unas nuevas cuentas de «emergencia» no contará con sus socios. Ya hasta el PSOE lamenta la situación: «debimos crear una mesa de acción nacional», es el rumor; pues la realidad es que Sánchez se ha quedado solo con los sindicatos, mientras la oposición y los empresarios no apoyan este cierre total y menos aún cómo se ha decretado.
Las UCIs por encima de su capacidad en ocho CCAA (Madrid y Cataluña, a la cabeza, seguidas de Rioja, Castilla-La Mancha, Navarra, Euskadi, Castilla-León y Aragón), que han tenido que ganar espacios para estos cuidados
Entretanto, las UCIs por encima de su capacidad en ocho CCAA (Madrid y Cataluña, a la cabeza, seguidas de Rioja, Castilla-La Mancha, Navarra, Euskadi, Castilla-León y Aragón), que han tenido que ganar espacios para estos cuidados; un colapso que justifica el estado de alarma hasta el 26 de abril, asumido por Sánchez ante la situación crítica de estas semanas, que, desde que comenzó la pandemia, ya nos deja 85.195 contagiados, 7.340 muertos y 16.780 recuperados dados de alta; mientras ya son más de 12.000 los sanitarios infectados, con lo que ello supone para la atención ya complicada de los pacientes. Madrid denuncia que no llega material pues «nos dan 230.000 mascarillas y necesitamos un millón», en tanto que se desencadena un aluvión de críticas a la gestión de Torra, al extremo de que el alcalde de Igualada, Marc Castells, del PDeCat estalla: «que se ponga las pilas» y resuena un SOS en los hospitales con las UCIs desbordadas: «se nos acumulan los cadáveres», con lamentables records diarios de muertes. Y, según NCReport, el 80% de los españoles considera que las medidas se han tomado tarde y casi el 70% conoce a alguien con coronavirus. La realidad es que, mientas Sanidad estudia facilitar traslados ante las trabas burocráticas, las sanidades autonómicas no se ayudan para aliviar las UCIs, en algunos lugares más que saturadas; que el hospital de Ifema, según sanitarios y sindicatos, es un caos y con poca seguridad; que Cataluña aconseja no ingresar pacientes con «mal pronóstico» y ya es la Comunidad con más enfermos hospitalizados en las UCIs; que hay alarma en Soria y Ávila ya que superan en casos por habitante a Madrid; que enfermos de otras patologías están sin consultas ni cirugías; y que, mientras la OMS observa una «estabilización» de los casos en España e Italia (aunque los expertos creen que todavía es pronto para saber si se ha alcanzado el pico de la epidemia), en España durante el fin de semana se han impuesto 3.700 sanciones por intentar irse a la segunda vivienda y no respetar la orden de confinamiento.
Giuseppe Conte, el primer ministro italiano, manifiesta que «el problema no es salir de la crisis, sino hacerlo cuanto antes», que «Europa debe reaccionar y evitar errores trágicos… el riesgo es evidente»
Y para colmo, cuando esta crisis requiere el concurso de toda la UE, se produce un verdadero fiasco en Europa con el fracaso de una Cumbre en la que España e Italia se plantaron definitivamente, frente a Alemania y Holanda que querían forzar a españoles e italianos a utilizar el fondo de rescate en vez de los eurobonos, que Merkel y Rutte dicen que jamás aceptarán. Sánchez, cargado de razón, sostiene que «esto es un barco; si se hunde, da igual el billete que tengas», mientras pide a la UE que aprenda las «lecciones del pasado» y no vuelva a «fallar a la ciudadanía». Por su parte Giuseppe Conte, el primer ministro italiano, manifiesta que «el problema no es salir de la crisis, sino hacerlo cuanto antes», que «Europa debe reaccionar y evitar errores trágicos… el riesgo es evidente», que «hay que intervenir, como en guerra, para que nadie tenga dificultad en alimentarse» y que «habría sido un error introducir el cierre del país desde el inicio».
Además cabe citar que Boris Johnson da positivo en el test de coronavirus, tras haber evitado las medidas drásticas en Reino Unido; que Guaidó propone un gobierno de emergencia en Venezuela con el chavismo pero sin Maduro; que Orban aprovecha la crisis para gobernar Hungría por decreto indefinidamente ante la alarma en la UE; que Thierry Breton, comisario de Mercado Interior, afirma que «tras esta crisis se escribirá un nuevo mundo con otras reglas»; y que el Papa bendice al mundo ante una Plaza de San Pedro vacía, en una histórica bendición Urbi el Orbi para todas las ciudades y para todo el mundo….confinado.

