
Las viviendas rondaban el millón de euros en su precio de venta en el mercado
Las once viviendas que forman la urbanización han tenido vigilancia privada durante estos años, por lo que han permanecido cerradas, en una parcela donde se proyectaron centenares de casas y que la crisis también dejó sin acabar.
Algunas de las casas tienen hasta 500 metros cuadrados, jardín, aire acondicionado y acabados de lujo. Las familias que ahora residen en ellas son ‘okupas’ que se las han ingeniado para acceder a la parcela y ocupar las viviendas, cuyas puertas permanecen cerradas con enormes cadenas.
