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La desorganización y la falta de previsión colapsa la casa de Santa Claus en Alicante

casa de santa claus.jpgHasta cuatro horas de colas tienen que hacer los visitantes a la casa de Santa Claus del Parque de la Ereta de Alicante, en el castillo de Santa Bárbara. Los visitantes se arman de paciencia, ya que la organización no ha previsto ningún modo de entretenimiento para quienes esperan.

Las colas prolongan una espera de hasta cuatro horas, sin que las familias tengan ninguna distracción con la que ocupar el tiempo

Familias procedentes de toda la provincia de Alicante atienden atónitos las explicaciones de los elfos pidiendo paciencia y justificando lo injustificable. «Deben tener paciencia porque Santa Claus no se irá» le dice uno de los elfos a una familia de Teulada que lleva más de tres horas en la cola. «Si lo llegamos a saber nos traemos el picnic» le dice un padre a su hijo,procedentes de Denia. «Llevamos desde mediodía y son casi las cuatro de la tarde y estamos sin comer»
Hay un cuarto de baño unisex, sucio, roto, insalubre y con la puerta que no se puede cerrar. Colas para todo. Un pequeño puesto de comida que «se pone las botas» por las necesidades alimenticias de los que aguantan en la cola.

La mayoría de las familias aguantan porque piensan que vale la pena esperar, ya que llevan de la mano a niños y niñas ilusionados por ver a Papá Noël. Pero la desilusión es máxima cuando al entrar en una casa, con plásticos verdes rotos que tapan el cristal, la sensación de poca preparación se incrementa. Los duendes que atienden a las familias tienen todavía menos gracia que el que pedía paciencia. Y al final del todo, un hombre voluminoso vestido de Santa Claus, con la barba medio caída, sin ganas de saludar, ni de sonreir, mira a los niños pensando «¡cuándo acabará esto! y los despacha sin nisiquiera dedicarles unas palabras o un gesto de cariño.

Alguien debería decirle a la concejala de fiestas que eso no funciona. Que un evento de esa envergadura, anunciado por toda la provincia para captar visitantes, se ha convertido en una «chapuza» de grandes dimensiones.

¡Ah! y por cierto. Ya que el patrón de Alicante es San Nicolás, a este señor de barba blanca, barriga pronunciada y traje rojo le debiéramos llamar así, y no americanizar su nombre con el de Santa Claus.

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