
Las colas prolongan una espera de hasta cuatro horas, sin que las familias tengan ninguna distracción con la que ocupar el tiempo
Familias procedentes de toda la provincia de Alicante atienden atónitos las explicaciones de los elfos pidiendo paciencia y justificando lo injustificable. «Deben tener paciencia porque Santa Claus no se irá» le dice uno de los elfos a una familia de Teulada que lleva más de tres horas en la cola. «Si lo llegamos a saber nos traemos el picnic» le dice un padre a su hijo,procedentes de Denia. «Llevamos desde mediodía y son casi las cuatro de la tarde y estamos sin comer»
Hay un cuarto de baño unisex, sucio, roto, insalubre y con la puerta que no se puede cerrar. Colas para todo. Un pequeño puesto de comida que «se pone las botas» por las necesidades alimenticias de los que aguantan en la cola.
Alguien debería decirle a la concejala de fiestas que eso no funciona. Que un evento de esa envergadura, anunciado por toda la provincia para captar visitantes, se ha convertido en una «chapuza» de grandes dimensiones.
¡Ah! y por cierto. Ya que el patrón de Alicante es San Nicolás, a este señor de barba blanca, barriga pronunciada y traje rojo le debiéramos llamar así, y no americanizar su nombre con el de Santa Claus.
