
El atún, que sólo estaba autorizado para su consumo en conserva, era comercializado como fresco y se cuadruplicaba así su valor en el mercado
La operación, que cuenta con la colaboración de INTERPOL y EUROPOL, se inició el pasado mes de enero por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza –SEPRONA– de la Comandancia de Alicante. En una primera inspección, la Guardia Civil inmoviliza 10 toneladas de atún de la especie atún patudo –thunnus obesus– por no disponer de la trazabilidad necesaria para su comercialización.
La operación ATUNALI, iniciada por el SEPRONA, ha tenido lugar en las provincias de Alicante, Murcia, A Coruña y Barcelona, y ha contado con la colaboración de Interpol y Europol
Tras numerosas pesquisas, la Guardia Civil averigua el origen del pescado, que se situaba en el océano Atlántico. El Seprona, con la ayuda de la Red Europea de Fraude Alimentario de la Comisión Europea, pudo determinar que los barcos utilizados no disponían de un sistema de congelado por inmersión en salmuera adaptado a la nueva legislación. Y es que para poder comercializarlo para el consumo humano, el pescado debe ser congelado a temperaturas inferiores a -18º C.
Estos barcos, dedicados a abastecer a empresas conserveras, destinaban el sobrante de las capturas al mercado clandestino. Varias distribuidoras compraban este atún a un precio muy por debajo del valor para capturas frescas. Igualmente participaron en el fraude otras tres empresas así como de tres armadores de los buques de captura, de nacionalidad francesa, salvadoreña y panameña.
Tras descongelar las partidas de atún, los empresarios procesaban la carne con aditivos que inyectaban en cantidades muy superiores a las recomendadas
La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición ha emitido varios informes alertando del riesgo para la salud pública que puede generar el consumo de este atún con procesos irregulares de congelado.
La operación sigue abierta y no se descartan nuevas actuaciones.
