
Con el Estado de Alarma hasta el día 21 de junio nos encaminamos al fin de la desescalada en medio de una nueva polémica por el recuento de los fallecimientos por coronavirus
Entretanto, mientras un video de Irene Montero destapa la estrategia del Gobierno para calentar el 8-M (la oposición pide a Fiscalía que cite a la ministra como testigo y desde el Gobierno se acusa que el video es «off the record» y pone el acento en ver quién lo ha filtrado y no en lo que dijo la ministra), el Presidente Sánchez consigue la aprobación en el Congreso de su sexta prórroga (y parece ser la última) del estado de alarma con mayor holgura que la anterior pero con el mismo debate crispado, al responder Casado y Abascal con ataques a la oferta de unidad del Presidente, tras conseguir que Ciudadanos no rompiera con él pese a reabrir la negociación en Cataluña, mientras ERC, que vuelve al redil de Sánchez, se jacta de haberle forzado a recuperar la variopinta mayoría de la investidura aunque renegando de una votación con los naranjas, cuya estrategia pasa ahora por diferenciarse de PP y de Vox. Así que con estado de alarma hasta el día 21 de junio nos encaminamos al fin de la desescalada en medio de una nueva polémica (otra más) por el recuento de los fallecimientos por coronavirus, que nadie entiende, pues es contradictorio que durante dos días seguidos el Ministerio diga que no hay ningún fallecido en España cuando las CCAA registran al menos 25 muertes desde que no aparecen en el cómputo de Sanidad, recibiendo la respuesta de Fernando Simón de que «el número de muertos, una cifra arriba o abajo, ahora no es prioritario», con lo que el dato oficial de 27.127 fallecidos queda petrificado, pasando al tercer día a 27.128 al sumarse un fallecido más, tan increíble como los días anteriores; la realidad es que estas cifras se ven contradichas por las funerarias, que apuntan a 43.000 víctimas, y por el INE, que registra 48.000 fallecimientos más durante la pandemia que en el mismo periodo de 2019, mientras Sanidad ya reconoce a la OMS que hay 2.730 víctimas no computadas. Incompetencia o intento de hacerse trampas en el solitario….. lo cierto es que ni siquiera estamos en condiciones de saber cuántas vidas se ha llevado por delante el coronavirus, mientras la pandemia pone a prueba la capacidad de España para producir vacunas, pues Viralgen, una compañía de terapia génica, es la primera empresa española en intentarlo contra el coronavirus. Así encaramos la recta final hacia la «nueva normalidad» en tanto que el Gobierno prepara por fin el «plan B» tras el 21-J, presumiéndose que por decreto se mantenga la restricción de aforo y mascarilla obligatoria, mientras hasta el 60% de pacientes en lista de espera rechazan operarse de otras dolencias por miedo al contagio. Menos mal que, al menos, se concede el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2020 a los sanitarios españoles que trabajan y han trabajado en primera línea contra el virus y que han sufrido más de 50.000 contagios y cerca de 80 muertes; un premio más que merecido para los sanitarios, quienes agradecen la distinción, aunque con toda razón subrayan «nos hemos jugado la vida por no estar protegidos» (este es el quid de la cuestión). Por lo demás, citar que los viajes entre provincias se podrán permitir en la fase 3; que Madrid presenta el informe para pasar a nivel 2 el próximo lunes; que Torrejón hace más de 100.000 test y detecta un 20% de contagios; y que Fiscalía indigna a los médicos por investigar el triaje o método de selección de pacientes en las UCIs pidiendo información al Hospital de la Princesa sobre criterios aplicados para el acceso de pacientes a las camas de críticos y el uso de respiradores.
En cuanto al problema económico se refiere la desescalada alivia el mercado laboral y cierra con 190.000 empleos más, repuntando la afiliación al caer los afectados por ERTEs, aunque el paro sube en 26.500 personas, el peor mayo de la historia para el empleo, registrando el mayor aumento de parados tras la salida de 388.000 personas del despido temporal, mientras las nóminas pagadas por el SEPE están ya al borde de los seis millones de personas, en tanto que el Gobierno plantea extender los ERTEs al menos hasta otoño con la aceptación de los sindicatos y la patronal pidiendo ayudas para todo 2020. Entretanto el ingreso mínimo vital sólo encuentra el rechazo de Vox en el Congreso pues Ciudadanos apoya el proyecto y el PP se debate entre el sí o la abstención, mientras las CCAA se rebelan por el trato de favor a navarros y vascos, al extremo de que barones de PP y PSOE hacen un frente común tras quedar excluidos de su gestión; la realidad es que sólo el 34% de la población sostiene ya todos los salarios, prestaciones y ayudas públicas, lo que, se mire como se mire, es inviable a largo plazo, en tanto que se anuncian multas de hasta 6.000 euros por fraude en dicha renta mínima vital y el Gobierno rectifica, una vez más, y abre la puerta al traspaso de la gestión a todas las CCAA ya que es un contrasentido que sólo lo tengan País Vasco y Navarra. Y mientras España apuesta por crear un impuesto a los envases de plástico de un solo uso, los impuestazos de Iglesias disparan la fuga de capitales con una pérdida de 26.300 millones en marzo.
Asimismo se va al traste la promesa de Sánchez en mayo de 2017 afirmando que «vamos a apostar por un nuevo modelo laboral en el que prime la meritocracia y no el enchufismo», pues ahora crea una Dirección General para su mejor amigo, Ignacio Carnicero, compañero suyo desde el colegio y del equipo de baloncesto, quien dirigirá la nueva área de Agenda Urbana y Arquitectura, «dedocracia» en La Moncloa sin lugar a dudas, en tanto que toma el control de la CNMC nombrando a un afín a su Jefe de Gabinete, Iván Redondo, para presidir el organismo, acordando con Podemos y ERC la renovación de sus cargos y dejando fuera al PP, principal partido de la oposición. Ya ven, hay cosas e intereses que por más promesas que se hagan jamás cambiarán.
Se va al traste la promesa de Sánchez en mayo de 2017 afirmando que «vamos a apostar por un nuevo modelo laboral en el que prime la meritocracia y no el enchufismo»
Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que el castellano desaparece de la enseñanza infantil y primaria en Baleares, con lo que el 94% de niños que llegan a las islas no pueden estudiar en el primer idioma oficial para todo el Estado Español; que Madrid suprime el menú becado para menores de seis años; que Torra hace campaña en el exterior contra España durante la pandemia; que los nacimientos se hunden en España a su registro más bajo desde 1.941; que Alemania sólo desaconseja viajar a España dentro de la UE; que la desigualdad penitenciaria es patente en Cataluña pues los condenados por el 1-O ni están arrepentidos ni casi presos ya que, según datos de prisiones catalanas, el trato vip a los condenados es escandaloso al concederles la Generalitat la semilibertad sólo 147 días después de la sentencia cuando la media en Cataluña es de 1.319 días, casi diez veces más; y que el choque en el gobierno de Ayuso por los ancianos no llevados al hospital es palpable pues el naranja Reyero, consejero de Políticas Sociales, declara que «no deben existir unos criterios de exclusión basados en niveles de dependencia o discapacidad; no es ético y posiblemente no sea legal», contradiciendo el documento de la Consejería de Sanidad del 25 de marzo que sí lo contemplaba…..y todo ello mientras Aguado desaira a Ayuso al reunirse con la oposición madrileña de izquierdas, ¿ruptura del gobierno madrileño de coalición?, el tiempo lo dirá.
Y del exterior, mientras Boris Johnson prohíbe el sexo entre parejas que vivan separadas para evitar rebrotes, EEUU se enfrenta a su peor conflicto racial en medio siglo, acusando Trump de debilidad a los gobernadores y reclamando firmeza para contener las protestas raciales, frente a Biden, el virtual candidato demócrata, que reza con los afroamericanos; en efecto, Trump llama «idiotas» a los gobernadores por no parar las protestas y les exige ser «mucho más duros» diciéndoles «tenéis que vengaros» mientras se refugia en su bunker tras llegar los disturbios a la mismísima Casa Blanca y anuncia que declarará organización terrorista a los «antifa»; Trump trata así de activar a su electorado con la promesa de mano dura, mientras Biden le acusa de avivar «la llama del odio» ante la ola de disturbios, cuando la amenaza de intervenir militarmente no frena las protestas y la ONU y la UE respaldan las manifestaciones y las consideran «legítimas»…..y mientras Trump decreta el toque de queda y usa la fuerza en el conflicto social, el Pentágono se desmarca y rechaza sacar el Ejército a las calles para actuar contra los manifestantes, descartando el Secretario de Defensa actuar contra ellos.

