El alicantino Borja Escudero cortó dos orejas en la bonita y cuidada plaza de Utiel (La Utielana), en la novillada de la fase clasificatoria del circuito valenciano. Su doble actuación fue lo más torero y artístico de la tarde en la que compartió el éxito con los valencianos Miguel Senet «Miguelito» y Alejandro Chicharro, con dos y un apéndice, respectivamente. Con novillos de Ribera de Campocerrado, que dieron un luego excelente, sobre todo el cuarto de la tarde, los tres se jugaban la clasificación para figurar en el cartel de la gran final del circuito promovido por la Generalitat Valenciana en las escuelas taurinas municipales. El jurado no lo va a tener fácil, pero si no hay luego «sorpresas de despacho», la elegancia, el temple, el pellizco y la eficacia con el estoque en la mano tuvo un protagonista: Borja Escudero.
Hubo concentración de empresarios en Utiel porque el festejo del circuito novilleril merecía su atención. Luisma Garrido se responsabilizó de su organización, pero, indudablemente, el empresario del coso de Alicante, Nacho Lloret; el ganadero Paco Martí y su hermano, el empresario Rafa Martí, organizador de la corrida de toros que se celebrará en Villena el 7 de septiembre, con José Mari Manzanares, Andrés Roca Rey y la alternativa de Alfredo Bernabéu, no fueron ajenos a la novillada en La Utielana. Como tampoco lo serán en la del cierre del circuito, que, probablemente, tendrá lugar en Alicante o en Ondara, por problemas de permiso municipal para utilizar la plaza de Villena. Al alcalde socialista Fulgencio Cerdán y a los concejales de Los Verdes les sale fuego por las orejas cuando piensan en la corrida programada en la plaza villenense con motivo de las fiestas de Moros y Cristianos. Allá ellos con su democracia dictatorial.
Borja Escudero corta dos orejas en la novillada de clasificación del circuito valenciano celebrada en Utiel
Centrándonos en la novillada de Utiel, hay que subrayar que Borja Escudero, que lució un vestido gris perla y azabache, estuvo en torero toda la tarde. Le acompaña la figura y un planteamiento muy acertado de los terrenos a pisar. Contabilizando todo lo positivo hay que destacar el manejo del capote. Sus lances al segundo de sus novillos se podrían enmarcar. Seguro que la cámara de Antonio Vigueras habrá recogido toda la esencia de unas verónicas cargadas de sentimiento gitano. El mismo sentimiento que puso el alicantino a sus dos faenas de muleta, en especial en su primer novillo pese a las molestias de un viento intermitente que no dejó de soplar en toda la tarde. Bien lidiados con el capote y con las banderillas por dos de los mejores subalternos que ha dado Alicante, Álvaro Oliver y Alfredo Cervantes, el hijo del que pudo ser todo un acontecimiento en el mundo del toro, Ramón Escudero, culminó su doble faena con sendas estocadas que por sí solas merecían el premio de las orejas. Modestamente, creo que la presidenta del festejo fue muy cicatera al negarle a Borja la segunda oreja de su segundo enemigo.
Afortunadamente para Borja Escudero, su triunfo en Utiel lo disfrutaron muchos alicantinos. Además de los empresarios citados, en los tendidos vimos a Vicente Barrera, expresidente de la Generalitat Valenciana; la concejala de Asuntos Taurinos de Alicante, Mari Carmen de España; el maestro y apoderado Santiago López (descubridor de José Tomás); los presidentes del Club Taurino, Fernando Leiva, y de la Tertulia Taurina «Amigos de Nimes», José María Jericó; el miembro del jurado del circuito, Vicente Cabanes; el torero Manolo Molina y el subalterno Manolo Amorós; el mozo de espadas de Luis Francisco Esplá, Tim, industriales como José Antonio Hurtado «faenas», Manolo Porto y Joaquín Seguí, y, visiblemente emocionado, Paz Escudero, el abuelo del joven novillero que no dejó pasar la ocasión de seguir soñando con ver a su nieto convertido en figura del toreo.

Hay que resaltar que en la actuación de Borja Escudero hay una parte negativa que tiene que corregir lo antes posible. Sus desplantes y sus gestos de cara al público no los hacen ni las figuras consagradas. Negativa también fue su decisión de dar la vuelta al ruedo tras la muerte de su primer novillo con su pequeño hijo en brazos. Y negativa también, dentro de entender que la procesión va por dentro, la constante presencia del padre de Borja, el maestro Ramón Escudero, hablándole continuamente desde el callejón. Los consejos hay que darlos antes y al acabar el festejo; nunca con el toro en el albero. Ramón, que pudo ser figura de campanillas y se quedó en el camino, debe ser el primero en comprender lo escrito.
Miguel Senet «Miguelito», de blanco y azabache, no entendió a su primer novillo, bueno como el resto de astados, aunque en su segundo, el mejor de la tarde, que mereció la vuelta al ruedo y la presidenta se negó pese a la mayoritaria petición, realizó una faena valiente, algo intermitente, cerrada con un estoconazo muy eficaz que le valió un tremendo golpe y un varetazo y el corte de dos orejas y salida en hombros, aunque posteriormente, ingresó en un hospital de la capital valenciana.
Por su parte, el más placeado, el que demostró mayores conocimientos de la lidia, pero sin entender a su segundo novillo, Alejandro Chinarro, de azul y grana, cortó una oreja tras una faena inteligente y exponiendo lo justo y fue ovacionado en el de su despedida.
En resumen; una tarde en la que se disfrutó de una novillada muy bien presentada, de tres jóvenes que buscan clasificarse para el cierre del circuito, un triunfo de Borja Escudero que obliga a Nacho Lloret, empresario de la plaza de toros de Alicante, y a su socio, Luisma Gerrido, de tenerlo en su agenda. Al jurado, acierto y para valorar con honradez los méritos. Su labor no es nada fácil. Y con cuarenta y cinco grados a la sombra en la bonita Utiel, cerramos una buena tarde de toros.