opinión Blas toros
Escribano fue agradecido, hay que reconocerlo. Brindó su primer enemigo al equipo médico que le salvó la vida en la terrible cogida que tuvo en esta plaza

Fuimos a ver a «Patatero», un negro entrepelao, de 557 kilos y referenciado con en el 105 en el lomo. Del hijo de «Cobradiezmos»,un vitorino indultado en Sevilla, esperábamos lo mejor. Sin embargo, su poca fortuna en el sorteo hizo que lo dejaran para el último toro a lidiar en la encerrona de Manuel Escribano en Alicante. Sexto lugar para salir al ruedo y encontrarse con un torero prácticamente fundido, casi sin resuello y buscando aire desesperadamente, y, además, fue mal picado; apenas un picotazo. Lógico que se le marchara al maestro de la sevillana Gerena sin la faena soñada y sin la gloria que tuvo uno de sus hermanos.  

Ese hermano de camada se llama (porque todavía sigue vivo) «Bohemio» y es el tapado de la tarde. El toro fue indultado porque las más de seis mil personas presentes en el coso de la Plaza de España así lo pidieron. El presidente no dudó y tampoco dudó la Bellea del Foc 2025, Adriana Vico, que le acompañaba en el palco y a la que brindó la muerte del toro. Muerte que no llegó a producirse. Al contrario, se le perdonó la vida a «Bohemio» el toro tapado de una tarde que no decepcionó a nadie. 

Manuel Escribano, en solitario, demostró conocer mejor que nadie a los temibles «vitorinos». Toda la tarde estuvo en lidiador, con valor, con cabeza, con conocimiento de los terrenos, con espectacularidad cuando era necesario calentar los tendidos. Por dos veces se fue a portagayola. Por cuatro veces recorrió el anillo con orejas en las manos y sonrisa de triunfo, de vencedor de una lucha entre hombre y fiera, entre torero y toro que elevó la tensión al infinito. La tarde fue de Manuel y, especialmente, de «Bohemio», un cárdeno bragado de 532 kilos que volvió a los corrales para ser historia.   

En buena lógica, habría que destacar las faenas de Escribano con la muleta, especialmente al toro indultado, pero particularmente me quedo con el tercio de banderillas. En los seis toros; los que el de Gerena afrontó en solitario y los que compartió con miembros de sus cuadrillas. Tercios espectaculares que demostraron el poderío físico de un torero que se la juega con los palos en las manos. Un poderío que al final pagó caro porque llegó a los toros quinto y sexto sin resuello, sin aire y evidenciando un cansancio lógico que le impidió lidiar a sus dos últimos enemigos con la misma frescura que los cuatro anteriores. Aún así, paseo cinco orejas y abandonó el coso de la Plaza de España satisfecho y feliz por el triunfo y su respuesta al esfuerzo de la empresa por apostar por él en un día tan señalado del ciclo ferial.  

Escribano fue agradecido, hay que reconocerlo. Brindó su primer enemigo al equipo médico que le salvó la vida en la terrible cogida que tuvo en esta plaza. El segundo, al público, que ocupaba tres cuartas partes del aforo. El tercero, el del indulto, a la Bellea del Foc, Adriana Vico, en el palco presidencial. El cuarto, al empresario de la plaza alicantina, Nacho Lloret. El quinto, al ganadero Victotino Martín, y el último, también al público. 

FICHA TÉCNICA 

Sábado, 28 de junio de 2025. Tarde calurosa y muy húmeda. 

Sexto festejo de abono del ciclo ferial de San Juan y San Pedro. 

Seis toros de Victorino Martín, de buena presencia y mejor juego. El tercero fue indultado. 

Casi tres cuartas partes de plaza: 6586 personas. 

Presidió Fernando Gómez, acompañado en el palco por la Bellea del Foc 2025 Adriana Vico. 

El piso de plaza, muy duro y en pésimas condiciones. 

Manuel Caballero. De verde y oro. oreja, oreja, dos orejas simbólicas, ovación, ovación y oreja. Salió en hombros por la puerta grande. 

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