La icónica tienda FNAC del Boulevard Plaza echará el cierre definitivo el próximo 24 de enero, poniendo fin a 25 años de actividad ininterrumpida en la ciudad. El establecimiento, ubicado en pleno corazón comercial de Alicante, no solo ha sido un punto de venta de libros, discos y productos tecnológicos, sino también un referente cultural para varias generaciones de alicantinos.
La decisión se produce al término del contrato de arrendamiento del local que ocupaba la cadena francesa, tras no llegar a un acuerdo con la propiedad para renovar bajo las nuevas condiciones económicas, que a juicio de la compañía resultaban inviables para mantener el negocio.
Durante más de dos décadas, FNAC fue mucho más que un comercio: funcionó como espacio de presentaciones de libros, encuentros con autores, proyecciones y actuaciones musicales, consolidándose como un centro de referencia dentro del panorama cultural alicantino.
Impacto en el empleo y reubicación incierta
El cierre también tiene un claro impacto laboral. La plantilla ha pasado de cerca de 90 empleados en su mejor etapa a unos doce trabajadores en la actualidad, quienes perderán su puesto de trabajo al cierre del establecimiento. Aunque la empresa ha ofrecido traslados a tiendas de la cadena en Valencia o Murcia, fuentes sindicales y propios empleados señalan que resulta poco probable que se acepten esas opciones, dada la movilidad geográfica que implicaría y la edad media de la plantilla.
Los trabajadores tienen prevista una reunión de negociación sobre sus condiciones el próximo 15 de enero en Madrid, en un intento de buscar alternativas o acuerdos más favorables ante la finalización del contrato.
Un espacio que se transforma
El local que durante años acogió libros, discos y tecnologías culturales pasará a ser ocupado en breve por un gimnasio, en lo que muchos ven como un símbolo de la transformación del comercio urbano hacia modelos más rentables y menos centrados en la cultura física.
Un contexto de cambio para la cultura en Alicante
La marcha de FNAC se enmarca en un contexto de cambios importantes en el mapa cultural de la ciudad. En los últimos meses otras librerías emblemáticas han modificado su presencia en Alicante: la histórica 80 Mundos cambió de ubicación tras fusionarse con Pynchon & Co., y la veterana librería Cilsa redujo su espacio y trasladó su local en el centro urbano.
Para muchos clientes, residentes y visitantes, el cierre de FNAC se siente como la pérdida de un punto de encuentro cultural y social, un lugar donde no solo se compraban libros o discos, sino donde se compartían experiencias, se asistía a charlas y se vivía la cultura de forma participativa.
La ciudad de Alicante, por tanto, se enfrenta ahora al reto de redefinir espacios culturales y de encuentro ciudadano en un momento en el que los modelos tradicionales de comercio físico están bajo presión frente al auge del comercio online y de otros usos del espacio urbano.