La afición alicantina supo estar ayer a la altura de lo que se merecía un torero que ha marcado toda una época: Enrique Ponce. El maestro valenciano (de Chiva) se despidió con la oreja de su segundo enemigo (que había brindado a su propia hija) tras protagonizar una vuelta al ruedo en solitario con toda la plaza puesta en pie coreando su nombre y al grito de ¡torero, torero! Hubo emoción en cantidades industriales y el reconocimiento a una trayectoria intachable del que bien puede ser considerado como el número uno tras su larga y exitosa etapa artística por todos los ruedos del mundo. Es probable que el primer sorprendido por la despedida que le brindaron en el coso de la alicantina Plaza de España fuera el propio Ponce, pero es de justicia reconocer el sentimiento y la pasión de los aficionados a la hora del adiós a quien tantas tardes de gloria ha brindado sobre el albero alicantino.
Enrique Ponce salió en hombros por la puerta grande junto a David Galvañ y Tomás Rufo
Tardes de gloria como la protagonizada ayer, y no sólo porque cortara dos orejas (una en cada toro) y saliera en hombros por la puerta grande. El esfuerzo realizado ante dos toros de complicada lidia, las lecciones de toreo que ofreció ante «Tirano» y «Tirachinas», los dos astados de Daniel Ruiz que le tocaron en el sorteo, su plasticidad y elegancia en el manejo de capote y muleta y su inteligencia para resolver las situaciones más complejas, tuvieron el premio merecido. Puerta grande para el último gran maestro de la tauromaquia no sólo valenciana, sino española, y el recuerdo de una tarde memorable en la que ocurrieron muchas más cosas, pero todas ellas empañadas por la imagen de un Ponce en mitad del ruedo con sus brazos enlazados y la cabeza inclinada en señal de agradecimiento por todo el cariño que recibía.

Lo vivido ayer con el maestro de Chiva no puede ser una crónica taurina al uso. Me niego. Y lo siento por el trabajo artístico realizado por los dos toreros que completaron con Ponce el cartel del quinto festejo de la Feria Taurina de Hogueras de San Juan 2024. Dos orejas, cada uno, se llevaron David Galván y Tomás Rufo. Salieron también en hombros por la puerta grande, junto a Ponce, pero, en honor a la verdad, esa puerta grande de Galván y Rufo se la tienen que agradecer a un palco presidencial tremendamente generoso, con ganas de unirse a la fiesta, en la que brilló por su ausencia el sentido crítico, incluso el reglamento taurino, tras lo visto sobre el ruedo. Ni Galván ni Rufo merecían esa salida en hombros. Es probable que la emotividad del adiós del maestro valenciano hiciera mella en el presidente del festejo, aunque es de justicia reflejar alguna que otra decisión en ferias anteriores que criticamos en su día.
El valenciano dio una vuelta al ruedo en solitario con toda la plaza puesta en pie al grito de ¡torero, torero!
En resumen, una tarde en la que se cortaron seis orejas, con otras tantas vueltas al ruedo con devolución de prendas y una especial, protagonizada, en solitario, por un Enrique Ponce emocionado que cerró en el centro del ruedo, mirando al cielo mientras la plaza estallaba en una de las ovaciones más sentidas que se han escuchado en la plaza alicantina. Enrique Ponce, Tomás Rufo.

FICHA TÉCNICA
Domingo, 23 de junio de 2024. Quinto festejo del abono ferial de Hogueras de San Juan 2024.
Tres cuartos largos de aforo en tarde calurosa.
Seis toros de Daniel Ruiz, de bonita presencia y poco complicados para la corrida, con excepción del que abrió plaza.
Presidió el festejo Fernando Gómez Casado. Excesivamente generoso a la hora de conceder trofeos. La segunda oreja a Tomás Rufo, después del horrible espadazo con el que pasaportó a «Juguete», estoy convencido que sorprendió hasta al propio torero.
La banda de música volvió a abrir el festejo con un corto pasacalles por el ruedo y la interpretación final de «A la llum de les fogueres«.
Tras el paseíllo, el Ayuntamiento de Alicante, en la persona de su alcalde, Luis Barcala, y la empresa del coso, Eventos Mare Nostrum, representada por Nacho Lloret, con la presencia de la concejala de Asuntos Taurinos, Mari Cazrmen de España, entregaron a Enrique Ponce una litografía con la reproducción de la obra del pintor alicantino Ximo Pérez, con motivo de su despedida de los ruedos.
Los subalternos Juan Rojas y David Pacheco, de la cuadrilla de Galván, y Andrés Revuelta, de la de Tomás Rufo, saludaron montera en mano tras poner banderillas.
Enrique Ponce. De ceniza y oro. Media estocada muy efectiva. Oreja generosa. Media estocada y descabello. Dos avisos. Oreja con dos vueltas al ruedo. Salió en hombros por la puerta grande.
David Galván. De botella y azabache. Pinchazo y estocada. Aviso. Oreja. Estocada. Aviso. Oreja. Salió en hombros por la puerta grande.
Tomás Rufo. De lila y oro. Pinchazo y estocada. Ovación. Estocada trasera, tendida, que un peón sacó rápidamente antes de que el toro cayera. Dos orejas muy generosas. Salió en hombros por la puerta grande.