La ciudad de Alicante se encuentra esta semana en el centro de la atención sanitaria nacional después del ingreso aislado de una mujer de 32 años, vecina de Playa de San Juan, ante la sospecha de un posible contagio por hantavirus. Aunque las dos pruebas PCR realizadas hasta el momento han dado resultado negativo, la paciente continúa incomunicada y bajo estrictas medidas preventivas mientras se mantiene activo el periodo de incubación establecido por el protocolo sanitario.
La mujer permanece ingresada en una habitación de aislamiento con presión negativa en el Hospital de Sant Joan d’Alacant, donde está siendo atendida por personal especializado equipado con medidas de bioseguridad. Las autoridades sanitarias valencianas han confirmado que se le practicará una tercera PCR para descartar definitivamente la infección.
El caso ha despertado inquietud entre numerosos alicantinos, especialmente por el recuerdo todavía reciente de la pandemia de coronavirus. La posibilidad de que Alicante aparezca vinculada a un virus potencialmente mortal ha provocado un aumento de las consultas ciudadanas sobre los síntomas, las formas de transmisión y el riesgo real de propagación.
Según el Ministerio de Sanidad, los hantavirus son una familia de virus que se transmiten principalmente a través del contacto con roedores infectados, especialmente mediante la inhalación de partículas contaminadas por orina, saliva o excrementos. Las autoridades sanitarias subrayan que el contagio entre personas es extremadamente raro y únicamente se ha documentado en circunstancias muy concretas y de contacto estrecho, especialmente con la variante Andes detectada en Sudamérica.
La alarma actual en Europa tiene relación con el brote detectado en el crucero MV Hondius, donde se confirmaron varios casos y fallecimientos relacionados con el virus Andes. La paciente alicantina habría coincidido en un vuelo con una de las personas afectadas por ese brote, motivo por el cual se activó el protocolo de aislamiento preventivo.
Los expertos insisten en transmitir calma y recuerdan que el hantavirus no presenta una capacidad de transmisión comparable a la del SARS-CoV-2. El epidemiólogo Amos García explicó este lunes que los contagios interpersonales son “muy poco frecuentes” y que suelen requerir contactos estrechos y prolongados.
Entre los síntomas más habituales figuran fiebre, tos seca, dolor muscular, cansancio, náuseas y dificultad respiratoria, aunque la enfermedad puede evolucionar de forma grave en determinados casos.
Mientras se esperan los resultados definitivos de las pruebas realizadas en Alicante, el Ministerio de Sanidad mantiene la vigilancia epidemiológica sobre las personas que pudieron tener contacto con afectados del brote internacional. Las autoridades sanitarias recalcan que, por el momento, no existe ningún caso confirmado de hantavirus en la provincia de Alicante, pero sí una vigilancia activa para evitar cualquier riesgo de transmisión.