3 noviembre, 2026
cementerio islámico, musulmanes
La actuación, que quedó terminada en mayo de 2025, contempla 175 sepulturas destinadas a enterramientos musulmanes y otras 107 para la comunidad judía

Alicante tiene preparadas 282 sepulturas para dar respuesta a las necesidades funerarias de las comunidades musulmana y , pero, un año judíay medio después de finalizar las obras, ninguna de ellas puede utilizarse. Los nuevos espacios del cementerio municipal Virgen del Remedio continúan cerrados por la falta de una regulación municipal que permita ponerlos en funcionamiento.

La actuación, que quedó terminada en mayo de 2025, contempla 175 sepulturas destinadas a enterramientos musulmanes y otras 107 para la comunidad judía. Dos espacios concebidos para garantizar que los vecinos de Alicante que profesan estas religiones puedan despedir a sus seres queridos respetando sus respectivas tradiciones.

Sin embargo, el proyecto se ha encontrado con un obstáculo administrativo que mantiene paralizado el servicio: la modificación de la ordenanza municipal del cementerio. El Ayuntamiento debe establecer las condiciones de utilización de estas sepulturas, los procedimientos de adjudicación y las tarifas correspondientes antes de autorizar los primeros enterramientos.

La cuestión no es nueva. En noviembre de 2025, el equipo de Gobierno aprobó modificaciones técnicas del proyecto de ampliación para adaptar las sepulturas a las exigencias de ambas confesiones. En el caso musulmán, los enterramientos deben permitir el contacto directo con la tierra y la orientación hacia La Meca. Para los judíos, también se contemplan tumbas en contacto con el terreno, adaptadas a sus preceptos religiosos. Sin embargo, aquella modificación técnica no ha resuelto el trámite administrativo necesario para abrir las instalaciones.

Mientras tanto, las 282 sepulturas siguen sin prestar servicio. Y el paso del tiempo empieza a dejar también una imagen de abandono en una infraestructura que permanece sin estrenar, con malas hierbas y vegetación creciendo en las parcelas habilitadas.

La consecuencia más dolorosa se produce cuando fallece una persona perteneciente a alguna de estas comunidades. Sus familiares no pueden recurrir a estos espacios públicos y tienen que buscar alternativas fuera de Alicante para realizar el enterramiento conforme a sus creencias, con las dificultades organizativas y económicas que ello puede suponer.

La situación vuelve a poner sobre la mesa una reivindicación que las comunidades religiosas llevan años trasladando a las administraciones: disponer de espacios funerarios adecuados en la propia ciudad, sin tener que desplazarse a otros municipios o recurrir a otras soluciones.

Además, la información municipal disponible sigue remitiendo a la ordenanza general del cementerio aprobada en 2021 y a la normativa de tasas funerarias, sin que en la documentación pública localizada aparezca publicada la regulación específica que permita utilizar estas nuevas parcelas.

Coincidiendo con la celebración del Día de Todos los Santos, el estado de estas instalaciones plantea una pregunta inevitable: ¿cuánto tiempo más tendrán que esperar las familias para poder despedir a sus seres queridos en Alicante de acuerdo con sus convicciones religiosas?

Porque las obras están hechas, las sepulturas están construidas y las necesidades de estas comunidades siguen existiendo. Lo que todavía falta es que la Administración complete los trámites para que una infraestructura terminada pueda cumplir, por fin, con la función para la que fue concebida.

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