Otra vez bandera roja en Guardamar: el Dragón Azul invade las playas y se prohíbe el baño
Guardamar del Segura vuelve a izar la bandera roja 🚩 en sus playas tras la aparición masiva del temido Dragón Azul (Glaucus atlanticus), un pequeño pero llamativo organismo marino que, pese a su belleza, puede resultar muy peligroso al entrar en contacto con la piel.
DURANTE UNAS HORAS SE LEVANTÓ LA PROHIBICIÓN
Las playas de Guardamar donde hace apenas un día ondeaba la bandera roja, prohibiendo el baño tras detectar ejemplares del venenoso Glaucus atlanticus, conocido como “dragón azul”, han pasado a exhibir la bandera amarilla. Esto significa que el baño está permitido, aunque con mucha precaución, mientras autoridades y socorristas siguen muy atentos a cualquier nueva aparición.
¿Por qué la bandera amarilla?
El Ayuntamiento ha levantado la prohibición al baño después de que no se encontraran más ejemplares tras las batidas de vigilancia, pero mantiene la alerta. Según el protocolo, la bandera amarilla advierte de riesgo medio debido a posibles corrientes, oleaje o, en este contexto, por el riesgo potencial que supone la presencia del dragón azul.

Este nudibranquio marino, de apenas 3–4 cm de longitud, acumula toxinas de organismos como la carabela portuguesa, lo que lo vuelve potencialmente peligroso para el bañista desprevenido. Su picadura puede provocar náuseas, vómitos e irritación en la piel.
Vigilancia reforzada
La Policía Local, los socorristas y otros servicios municipales siguen activamente en la costa con un dispositivo preventivo por si nuevas corrientes arrastran a más ejemplares. Ángel Luis Sáez, alcalde de Guardamar, ha insistido en que no se toque al dragón azul, ni siquiera con guantes, y en caso de picadura, que se enjuague con agua salada y se acuda al puesto de socorro o centro sanitario más cercano.
¿Es realmente peligroso?
Algunos expertos, como el biólogo Juan Lucas Cervera, advierten que el riesgo podría estar sobreestimado. Su veneno es menos potente que el de la carabela portuguesa y no hay evidencia científica de que suponga un peligro grave para los humanos. Aun así, recomienda continuar estudiando estos avistamientos y alertan que la situación puede cambiar rápidamente si se detectan más ejemplares.