Son muchas las exigencias y los deberes que de repente caen sobre los hombros de siete señoritas y siete niñas alicantinas, una enorme responsabilidad que todas, me consta, asumen con alegría y profesionalidad, siendo conscientes que durante un año su persona tiene categoría de primera autoridad local y que las miradas, los micrófonos y los focos de las cámaras están centrados en ellas.
Visto desde fuera, la balanza entre lo negativo y lo positivo que supone representar una ciudad y sus fiestas, puede a veces estar descompensada porque se trata de un tiempo precioso, el de la juventud y la infancia, que durante 365 días se les toma prestado a estas mujeres y niñas alicantinas. Tiempo de ocio que las demás disfrutan pero que ellas dedican de manera absolutamente altruista a ser la imagen de la Fiesta de Interés Turístico Internacional de Alicante, Les Fogueres de Sant Joan.
Y con esto me quedo ¿es todo tan bonito como lo vemos los espectadores? Créanme cuando les digo que a veces no lo es: ocultar el cansancio, conciliar los estudios con las labores de representación festera, conciliar la vida laboral, familiar, de pareja, estar en el centro de todas las miradas y las conversaciones de un enorme colectivo de la ciudad de Alicante: el foguerer, e incluso (y esto es así) de otros grandes colectivos de grandes fiestas vecinas y hermanas como, por ejemplo: Las Fallas de Valencia o Las Fiestas de la Magdalena de Castellón, acudir a actos oficiales a veces tediosos y en todos los casos, nunca, nunca perder ni sonrisa ni compostura.

Una labor que no está al alcance de todo el mundo, un trabajo que no todos seríamos capaces de acometer y hacerlo de manera impecable puesto que, en prácticamente todas las ocasiones, las Belleas y Damas del Foc van en compañía de cargos públicos: concejales, alcalde, diputados provinciales, presidente de la Diputación… a encontrarse con otras autoridades y hacer patria alicantina en eventos festeros, oficiales, de todo tipo y de todo calado: local, autonómico, nacional e internacional. Y estos, los cargos públicos, sí que se dedican profesionalmente a ello. Ellas no, ellas ofrecen su tiempo, ofrecen un año de su vida para ser las mejores relaciones públicas de Alicante y ser la imagen de una fiesta que es uno de los pilares del turismo alicantino.
Ser Bellea del Foc es un honor, pero también es un trabajo en muchas ocasiones a tiempo completo, mañana, tarde y noche. Ya les digo: un máster en relaciones públicas que comienza en el mismo momento en el que estas niñas y estas jóvenes son escogidas por un jurado.
Nadie las obliga, por supuesto, y aquí insisto en el enorme valor que tiene su figura, su personaje, su cargo. Lo hacen por amor a la fiesta, por amor a Alicante, porque lo llevan dentro y lo han mamado en casa y en su entorno más próximo desde pequeñas, y para todas ellas, para todas las candidatas que se presentan al cargo y se someten durante semanas al escrutinio de un jurado, uno de los sueños de su vida es convertirse en Bellea o Dama del Foc, subir al carro de fuego de la fiesta y escribir una página en la historia de Alicante, dejar su huella personal.
Por mi labor profesional en los medios de comunicación locales y autonómicos por los que he pasado durante 30 años de carrera (aniversario que cumpliré en enero) he tenido la oportunidad de conocerlas a todas, entrevistarlas, compartir muchos actos y dar testimonio de su legado.
Las máximas representantes de Les Fogueres de Sant Joan vuelven un año más a dejar el listón de su trabajo por las nubes a sus sucesoras
No pondría a ninguna por delante de otra, cada una es especial y única, cada una de ellas ha dejado su personalidad y su impronta en el libro de la fiesta. Todas son especiales.
Obviamente, personalmente tengo mis debilidades… pero eso me lo guardo y se queda en el terreno más íntimo, porque aquí y ahora opino como comunicador especializado en fiestas y tradiciones. Y podría hacer lo mismo en lo que respecta a las ciudades y fiestas de Valencia y Castellón puesto que también he tenido el honor y la oportunidad de seguir los reinados de las Falleras Mayores de Valencia y las Reinas de las Fiestas de la Magdalena.
Quiero dejar claro e insistir en la idea de que esto es un trabajo, un trabajo duro y no remunerado que los foguerers valoramos en su justa medida, aunque no me queda claro que el alicantino no integrado en la fiesta lo sepa y lo agradezca. Estas niñas y estas mujeres llevan a todas partes el nombre de Alicante, y Alicante somos todos, festeros y no festeros.
Anécdota reciente que sirve como pequeño ejemplo de lo anteriormente expuesto:
Hace pocos días acudí a una multitudinaria rueda de prensa en Alicante en la que se presentaba un servicio público importante para la ciudad. Para evitar polémicas no voy a dar más detalles que los que acabo de indicar.
Se trataba de un evento oficial en el que se encontraban representados prácticamente todos los segmentos de la sociedad alicantina, entre ellos, la fiesta de Les Fogueres, en este caso con la asistencia de una componente de la Federació de Fogueres acompañando a una de las Damas de Honor adultas de la Bellea del Foc.

No se trataba de un acto festero, de hecho, coloquialmente hablando, era un evento interesante, aunque un tanto árido para una joven cuyo trabajo se circunscribe a ser estandarte de algo tan luminoso como las fiestas alicantinas. Pero ahí estaba ella, una de las Damas del Foc, con su mejor sonrisa, muy elegante, con una clase personal impecable, reinando por encima de todos los asistentes por derecho propio, aunque, y esto tengo que decirlo, nadie de la empresa que organizaba el evento le hizo ni reverencia ni caso, ni antes de la ceremonia en cuestión, ni durante: la presentadora del acto pasó por encima nombrarla, ni tampoco hicieron mención de su presencia las autoridades que acudieron. Y a servidor se le llevaban los demonios con este fallo de protocolo.
Quiero decir con esto que las mujeres y las niñas de fuego alicantinas en muchas ocasiones tienen que lidiar con ejemplos tediosos como este… pero ahí están, brillando y brillantes a los ojos de los que sí nos damos cuenta de su presencia y la valoramos como debe ser.
Actualmente, en ejercicio de su cargo tenemos a catorce deliciosas alicantinas, siete mujeres y siete niñas, las Belleas del Foc en lógica primera fila, que están realizando una labor de categoría especial.
Belén Mora Rosado, Bellea del Foc 2023, Inés Llavador Castelló, Bellea del Foc Infantil 2023, junto con sus respectivas Damas de Honor conquistan el corazón de todo el mundo allá por donde pasan, me consta, lo sé, lo estoy viendo y experimentando como medio de comunicación. Porque no solamente se trata de belleza exterior (que de ello todas van sobradas) sino de fuego interior, valores personales, morales y festeros… un compromiso por la ciudad, un contrato asumido con pasión desde el minuto uno de su elección.
Por todo ello, Bravo Belén Mora Rosado. Bravo Inés Llavador Castelló. Y bravo también a sus Damas adultas: Alba Martínez, Belén López, Paula Carpena, Carolina García, Andrea Postigo y Alba Martinez, e infantiles: Martina Irles, Martina Jarrín, Paula Saiz, Carla Gómez, Inés García y Carmen Gómez.
Enhorabuena por este máster alicantino que estáis cursando con sobresaliente y, por encima de todo, y esto es personal: como alicantino, como foguerer y como informador, muchas, muchas gracias.
Mis respetos, mis queridas reinas de fuego.
Bellas y ciertas palabras de un gran conocedor de la fiesta.