Parque Central de Alicante (2)
Se trata de una iniciativa que acumula más de dos décadas de anuncios, aplazamientos y cambios de planteamiento, lo que condiciona la percepción ciudadana

Alicante vuelve a mirar al futuro con el anuncio de uno de sus proyectos más esperados… y también más cuestionados. La reciente presentación del Parque Central en el Ayuntamiento, encabezada por el alcalde Luis Barcala, el president Juanfran Pérez Llorca y el ministro Óscar Puente, ha reactivado el debate ciudadano: ¿esta vez va en serio o es otra promesa más?

Un proyecto ambicioso… sobre el papel

El plan presentado dibuja un gran parque urbano de unos 200.000 metros cuadrados que cubriría las actuales vías ferroviarias a lo largo de más de dos kilómetros, conectando barrios históricamente separados como San Blas, Benalúa o Alipark . La actuación, valorada en unos 420 millones de euros, se financiaría de forma conjunta entre administraciones y aspira a convertirse en el gran pulmón verde de la ciudad.

Sin embargo, el proyecto no contempla un soterramiento completo de las vías, sino un “semisoterramiento” mediante plataformas ajardinadas, una decisión que ya ha generado controversia.

La sombra de los retrasos

El Parque Central no parte de cero. Se trata de una iniciativa que acumula más de dos décadas de anuncios, aplazamientos y cambios de planteamiento, lo que condiciona la percepción ciudadana.

De hecho, a día de hoy no existe un calendario claro para su ejecución. Aunque algunas infraestructuras vinculadas, como la futura estación intermodal, apuntan a 2029, el desarrollo completo del parque sigue sin fechas concretas . Desde la propia Generalitat se reconoce que aún no hay un proyecto definitivo redactado, lo que alimenta las dudas sobre los plazos anunciados .

Vecinos: entre la ilusión y la desconfianza

En la calle, el sentimiento es mixto. Por un lado, existe una esperanza evidente ante la posibilidad de transformar una de las grandes cicatrices urbanas de Alicante. Pero por otro, pesa el escepticismo.

Colectivos vecinales critican que el proyecto vuelva a apoyarse en desarrollos urbanísticos, con la previsión de unas 1.400 viviendas, lo que —según denuncian— podría desvirtuar el carácter público del parque . También reclaman que se priorice la zona verde frente a intereses inmobiliarios y exigen mayor participación ciudadana en el diseño final .

Otra de las críticas recurrentes es la falta de concreción: más allá de infografías digitales, no existen aún maquetas ni fases definidas, lo que refuerza la sensación de que el proyecto sigue en una fase muy inicial .

¿Promesa electoral o proyecto real?

La coincidencia del anuncio con el calendario político no ha pasado desapercibida. Tras años de retrasos, muchos alicantinos se preguntan si este impulso responde a una voluntad real de ejecución o a una estrategia de visibilidad institucional.

Las declaraciones oficiales apelan a la “colaboración entre administraciones” como garantía de avance, pero incluso desde el propio Consell se advierte que los plazos que se manejan podrían ser poco realistas .

Un debate abierto

El Parque Central vuelve a situarse en el centro del debate urbano en Alicante. Representa una oportunidad histórica para redefinir la ciudad, pero también arrastra un largo historial de promesas incumplidas.

Hoy, la pregunta sigue en el aire: ¿estamos ante el inicio real de la transformación o ante un nuevo capítulo de expectativas aplazadas? La respuesta, como temen muchos vecinos, dependerá menos de los anuncios y más de los hechos.

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