Hay que descubrirse. Y lanzar al albero el sombrero más castizo en reconocimiento de una gran verdad de la tauromaquia. Porque, señores, cuando se unen el arte del bueno y el valor del puro, surge la magia. La magia la puso Juan Antonio Morante de la Puebla. El arte tranquilo y sosegado, José María Manzanares. El valor sin límites, el peruado Andrés Roca Rey. Los tres maestros dieron ayer todo un recital de lo que es y debe ser la tauromaquia. La buena. Esa tauromaquia que se percibe desde que se abre la puerta de mulillas y se inicia el paseíllo. Elegantes, altaneros y, si me permiten, un poco a gallos de pelea, vanidoso, pisando la arena del coso de la alicantina Plaza de España siendo conscientes que lideran el escalafón por torería y prestigio.

José María Manzanares y Andrés Roca Rey abrieron la puerta grande, a hombros de los llamados «capitalistas»; en eso estamos de acuerdo porque cortaron dos y tres orejas, respectivamente. Pero en la memoria, en la retina de los recuerdos inolvidables, quedará el saludo de capote de Juan Antonio Morante de la Puebla a su segundo enemigo. Y su faena a ese mismo toro pese a un viento molesto que puso en aprieto, en varias ocasiones, el transcurrir de la lidia. Una oreja, ganada en buena lid, fue el premio obtenido porque al sevillano le faltó toro y le sobraron ganas.
Con tres maestros como Morante, Manzanares y Roca Rey, una crónica taurina al uso parece fuera de lugar. Destacar series con la derecha, al natural, pases de pecho interminables y tandas inesperadas que surgen del corazón y la inteligencia del matador, pienso que están fuera de lugar. En su lugar, prefiero que los miles de aficionados que llenaron a reventar la plaza alicantina hablen hoy, y mañana, y hasta el final de esta Feria de Hogueras de San Juan 2026 dedicada al maestro Luis Francisco Esplá, de lo que han presenciado sobre el albero. Y que todos aquellos que poco antes de las diez de la noche abandonaron la plaza agradezcan a los empresarios Nacho Lloret y David Caballero el esfuerzo realizado para cuajar un cartel como el ofrecido en el segundo festejo ferial. Un cartel caro, con tres figuras del toreo que cuando se percibe una competencia no reñida con la amistad y la admiración que se profesan.

Seis orejas se repartieron Morante, Manzanares y Roca Rey. Pudieron ser más. El número de apéndices cortados importa poco cuando se sale de la plaza de toros dando pases. Y con la retina cargada de recuerdos imborrables, de los que permanecen. !Menuda suerte!
FICHA TÉCNICA
Sábado 20 de junio de 2026. Segundo festejo del abono de la Feria Taurina de San Juan 2026. Lleno de «no hay billetes».
Seis toros de Álvaro Núñez, manejables, alguno, escaso de fuerzas, pero en su conjunto, buenos para la lidia.
Presidió José Antonio Fernández de la Dueña. Labor aceptable. Bien en el reparto de trofeos.
En un burladero presenció el festejo Juanfran Pérez Llorca, presidente de la Generalitat Valenciana, acompañado por el alcalde de Alicante, Luis Barcala, y el periodista y escritor taurino Rubén Amón.
José Antonio Morante de la Puebla. De verde oscuro y azabache. Pinchazo y estocada. Pitos. Fuerte bronca. En su segundo, estocada efectiva. Oreja.
José María Manzanares. De tabaco y azabache con detalles blancos. Estocada caída. Aviso. Oreja. Gran estocada en su segundo. Oreja. Salió en hombros por la puerta grande.
Andrés Roca Rey. De berenjena y oro. Estocada. Dos orejas. Estocada caída. Oreja. Salió en hombros por la puerta grande.

FOTOS: Vigueras