Según el testimonio prestado por dos jóvenes, hijos de una expareja con la que el acusado mantuvo una relación durante once años, las agresiones eran diarias desde que era pequeño y que vivía en una situación de pánico.
Este joven ha relatado en la vista oral que Ginés S.A. llegó incluso a agredirle con un palo de hierro y que le tuvo encerrado seis meses en una habitación, de la que solo salía para ir el baño. Este testigo asegura que el acusado les pegaba desde pequeños a él y a su hermana, a la que metió en una ducha con agua hirviendo. Todas estas palizas denunciadas por este testigo ocurrían cuando su madre no estaba en casa.
Una expareja de Ginés que también ha testificado en el juicio ha reconocido que le ve capaz de matar a un bebé. Esta testigo ha explicado que veía a sus hijos con moratones de forma habitual pero él le decía que se habían caído.