El diputado de Sumar por Alicante, Txema Guijarro, reivindica que “las medidas de protección de la reserva tienen que estar por encima de los intereses económicos de unas pocas empresas, por lo que desde los ministerios con competencias sobre la isla de Tabarca se debe abordar una situación que se encuentra muy próxima al punto de saturación y a la que ni el ayuntamiento, ni ahora el gobierno de la Generalitat de Mazón, se quieren enfrentar al encontrarse en connivencia con los lobbies que sacan rédito del descontrol”.
Solicitan presionar al consistorio de la ciudad y al Consell para que asuman su responsabilidad
Desde Sumar no solo quieren instar a las carteras de Transición Ecológica y Agricultura y Pesca a pronunciarse acerca del actual modelo turístico impulsado por el Partido Popular en la Isla Plana, sino también piden valorar la posibilidad de limitar el aforo turístico de Tabarca y solicitan presionar al consistorio de la ciudad y al Consell «para que asuman su responsabilidad». Y es que, según Guijarro, “el LIC de Tabarca corre el riesgo de perder los valores naturales que la hacen única entre la afectación de los vertidos descontrolados a través del barranco de las Ovejas, el impacto de la actividad industrial del Puerto y la sobreexplotación turística, hasta el punto de convertirla en un pequeño parque temático”.
Reserva marina
La reserva marina de la Isla de Tabarca, con una extensión de 1754 ha. está situada frente a la costa de la bahía de Alicante y su territorio insular integrado en el término municipal de Alicante. Es competencia en cuanto a sus aguas interiores (un 40%) de la Generalitat Valenciana y exteriores (un 60%) de la Administración General del Estado.
Fue declarada en 1986 y es Lugar de Interés Comunitario formando parte de la Zona de Especial Protección de Aves de la Red Natura 2000, por lo que su valor ecológico y la riqueza e importancia de su biodiversidad es indiscutible. Sin embargo, la elevada presión turística – con más de doscientos mil visitantes en el año 2023- y picos de llegada de personas a razón de diez mil diarias durante los meses de verano en un espacio de apenas 0,3 kilómetros cuadrados, genera un importante impacto negativo en el ecosistema marino, sobre todo en relación a su pradera de posidonia, debido al importante tráfico marítimo así como a la saturación de los enclaves naturales y la enorme cantidad de residuos que allí se generan.