Un grupo de personas con sordoceguera conocerá con sus manos una de las Fogueres de Sant Joan, en una experiencia única en la que el tacto será el gran protagonista.
Estas personas con sordoceguera recibirán las explicaciones del artista Roberto Climent, que les explicará cómo se hace una de estas tradicionales hogueras. Además, podrán tocar los materiales con los que se fabrican los ninots, y conocerán la forma de trabajar de quienes realizan estas preparaciones, además de realizar una visita guiada por el taller.
La actividad tendrá lugar el lunes, 13 de abril, de 17:00 a 19:30 horas, en Torrellano. Con ella se fomentará el contacto directo con elementos representativos de la fiesta, mediante recursos sensoriales y explicaciones adaptadas, promoviendo la participación activa de las personas asistentes.
Tras esta visita guiada tendrá lugar una degustación de productos típicos de Alicante y de la gastronomía tradicional, vinculada a los días de Fogueres, con el fin de ofrecer una experiencia cultural integral, accesible y socializadora.
Esta experiencia se realiza tras la firma de un acuerdo entre la ONCE y la Federació de les Fogueres de Sant Joan, por el que se acercará, de forma adaptada y accesible, el proceso de creación de las hogueras, sus materiales, significado artístico y valor cultural a estas personas.

La sordoceguera es una discapacidad que surge como consecuencia de la combinación en una misma persona de una deficiencia visual y una deficiencia auditiva. Genera problemas específicos de comunicación y de acceso a la información y conlleva necesidades especiales. Se trata, por tanto, de una discapacidad diferente, única y con entidad propia.
El colectivo de las personas sordociegas es un grupo muy heterogéneo. Algunas personas sordociegas no oyen ni ven nada, mientras que otras pueden tener algún resto de visión y/o audición. Existen dos factores principales que determinan la clasificación del colectivo: el momento en que se produce cada una de las deficiencias sensoriales y el orden de aparición de las mismas, dando lugar a dos grupos principales: personas con sordoceguera congénita, aquellas que nacen sordociegas, y las personas con sordoceguera adquirida.
La dificultad de comunicación caracteriza al conjunto de las personas con sordoceguera. Cuando una persona nace o se queda sordociega lo más urgente es intervenir para que pueda desarrollar un sistema de comunicación, aprenda uno nuevo o adapte el propio a su nueva situación. Además, existen dos figuras clave que permiten el enlace de las personas sordociegas con el entorno: el mediador y el guía intérprete.
La ONCE cuenta actualmente con varias áreas específicas de apoyo a estas personas: la Unidad Técnica de Sordoceguera (UTS), la red de especialistas en sordoceguera repartida por todo el Estado (PESZ) y la Fundación ONCE para la Atención a Personas con Sordoceguera (FOAPS).