No hay que ser tan triunfalistas como para situar a la feria gastronómica de Alicante ‘Alicante Gastronómica‘ como la primera de España, tal y cual precisan al alza algunos compañeros de medios de comunicación con loable, pero exagerado aprecio por la patria chica, ya que Barcelona y su «Alimentaria» o «Madrid Fusión» o «Salón Gourmets«, por no hablar de la ya clásica «San Sebastián Gastronomika«, nos superan, unas por tradición expositora, otras por potencial comerciabilidad y/o por ambas.
Pero también es cierto y comprobable que ya nos hemos situado por encima de, pongamos por caso Valencia, Málaga u Ourense en este tipo de encuentros gastronómicos, tanto en número de expositores, baste citar el despliegue de la empresa noveldense, «Carmencita» (número uno de especias en España), o los distintos concursos, de alguno fui jurado, que promueven las habilidades coquinarias de jóvenes de las distintas escuelas gastronómicas, o de los/as profesionales con larga experiencia compitiendo, pongamos por caso por la mejor tortilla de patatas (y sin cebolla); pero y sobre todo, es a lo que se va a una feria de este tipo, como en movimiento de un negocio que crece día a día exponencialmente.

Opino que IFA, tan criticada en su día por su relativista e indeterminada ubicación entre Alicante, Elche, la Marina Alta, Medio Vinalopó, se está consolidando en multitud de certámenes, superando chovinismos innecesarios por improductivos que deben dejarse para el fútbol y demás competiciones donde manda el escudo municipal. Es más Alicante capital vive de su condición como ciudad de servicios, pero y también, no lo olvidemos, del turismo desde que nos pusimos de moda a finales del siglo XIX como playa higienista a la que acudían los mesetarios para tomar los baños de sal y de sol. Por otra parte, Elche todavía tiene un importante sector agrícola en torno al Camp d’Elx: dátiles, granadas, cítricos… Y el Medio Vinalopó, almendra, agricultura de primor, vides de la que salen vinos recios (monastreles y garnachas tintorerías Alicante Bouchet, amén de variada licorería).
Con este bagaje productivo se necesita un cada vez más amplio espacio expositor y una red de comunicaciones suficiente y eficaz. De hecho ya se han cubierto prácticamente las tres naves de IFA, al punto de que el visitante, cada edición más ascendente, se quejaba de pésima ubicación del transporte público de autobuses, incluidos también los taxis que para salir del recinto ferial y por una regla absolutamente pueblerina deben solicitarse a las asociaciones ilicitanas. Tardé 20 minutos en ir y casi 2 horas en volver, mareándome entre radios y teletaxis que agotan la batería sin responder, y cuando al cabo lo hacen no te aseguran la inmediatez del servicio, ni el número de taxi que vendrá a recogerte.

Hoy en día hay ferias gastronómicas por doquier, bien sea de productos regionales, o complementarias de otras más generalistas; es por ello por lo que Alicante debe, no sólo mantener su alto nivel de prestigio en el ámbito nacional, sino superarlo, implicando más si cabe a las administraciones públicas: Ayuntamientos, Diputación, Generalitat, sino y también a instituciones como la Cámara de Comercio, la patronal (esencialmente la hostelera) y los medios de comunicación dando, si cabe, una mayor cobertura durante los 3 días que dura el evento que dirige Gema Amor con notable acierto negociador (viene de la política) y anda muy cercana a la patronal.
Tardé 20 minutos en ir y casi 2 horas en volver, mareándome entre radios y teletaxis que agotan la batería sin responder, y cuando al cabo lo hacen no te aseguran la inmediatez del servicio, ni el número de taxi que vendrá a recogerte
Al irrebatible argumento publicitario de «Sol y Playas», deberemos añadir: «excelente Gastronomía» tanto en el recetario autóctono como en un internacionalismo imparable por amor de la juventud abierta a la globalización (nunca hubo en Alicante tanto restaurante de diferentes procedencias culinarias, por situarnos sólo en Extremo Oriente: thais, coreanos, japos y chinos de diferentes y bien caracterizadas zonas). Curiosamente Occidente parece dormirse en los laureles de su ascendiente histórico como mandatarios de la cocina universal; se echan de menos los stand de países como la sobresaliente Francia, Italia o el ahora prestigiado Perú, por no seguir con una lista que sería interminable.
Hemos llegado a mucho, pero podemos llegar a más.