opinión Avilés
Los pelotas no descansan, son eternos. Cuando uno manda, aunque sea casi nada como era mi caso dirigiendo cárceles, los pelotas crecen como hongos, se te arrodillan, te hacen caídas de ojos y te alejan de la realidad llamándote guapo, aunque seas casi gemelo de Quasimodo

Me escribe una señora privadamente y me pone verde. Por un momento temblé, pensé que era mi chica estratosférica, pero no. Ella me quiere, me lo ha jurado, he disfrutado su piel de seda  y además  – la prueba del algodón- ha rechazado un regalo importante. Dice que no está conmigo por el dinero  – que no tengo- porque para pagar ese regalo tuve que pedir una ampliación de hipoteca dada mi situación de anciano casi tan insolvente como inservible. El regalo, he tenido que devolverlo. Con lo que me han guindado, no salgo de mi asombro.

La señora que me pone verde, omito llamarla gilipollas, analfabeta, beata o seguidora del ala derecha de vox, me llama ignorante absoluto en materia de terrorismo  –  he estado más de una docena de años dedicado a eso y jugándome el pescuezo- y dice que no leo  – tampoco sabe que, solo por mi programa con, la estrella, Luz Sigüenza, con la que llevo treinta años de feliz matrimonio radiofónico, leo tres libros semanales. En fin. Vivan las críticas porque todo el que escribe, si es leído, es criticado. Dice esta señora, por mi artículo anterior sobre Netanyahu, Sánchez y los ciclistas, que no tengo ni idea del terrorismo, que Israel no es terrorista y que ahora solo me falta pasarme a los moros, a su bando.

Me encanta esta señora, descendiente directa de los neandertales sin pasar por los cromañones. Me gustaría – si lee este artículo- invitarla a comer un día.

Todos saben, incluido el De Manuel que sí lo es, que no soy sanchista. Admiro a Sánchez, que encarna el hombre como voluntad de poder de Nietzsche, contra viento, marea y contra toda evidencia. El sabe que las predicciones de Tezanos son tan verídicas como las de la bruja Lola, pero ahí lo mantiene cobrando, a su edad,  para que  siga fabulando. El sabe que los Puigdemones lo van a sostener mientras puedan sacarle algo, porque están contra el Estado, pero ahí está mandando a Cerdán, a Zapatero o a quien haga falta para que le sostengan el sillón aun a costa del desguace del Estado. Él sabe – ha dicho una gran verdad llamando genocidio a lo que hace Netanyahu en Gaza- que lo brean porque, aunque lo crea, se agarra a ese asunto  por el interés político de tapar otros más escabrosos para él.

 ¡Milagro! Los pelotas no descansan, son eternos. Cuando uno manda, aunque sea casi nada como era mi caso dirigiendo cárceles, los pelotas crecen como hongos, se te arrodillan, te hacen caídas de ojos y te alejan de la realidad llamándote guapo, aunque seas casi gemelo de Quasimodo – mi caso también-. Ahora he leído que una recua de pelotas, como los de Estados Unidos que proponen al criminal de guerra Trump, el que arma y apoya y financia al criminal Netanyahu, proponen a Sánchez como premio Nobel de la Paz. Es como si propusieran Paquirrín o a Belén Esteban para el de literatura o a mí para el Nobel de Medicina. No sé distinguir una faringitis de un cáncer de esófago.  Sin comentarios. Sánchez es un animal político superior a todo lo conocido, pero de ahí al Nobel de la Paz, por muy pelota que seas, hay un gran trecho.

Vamos al terrorismo. Eso es lo que está haciendo ahora Netanyahu. Solo hay que ver la foto de un niño  llorando, que camina con su hermano, un bebé, sobre los hombros. No hay ser humano que resista esa imagen. Yo he visto a un preso asesinado de una puñalada en el corazón, en el rellano de los juzgados de Benalúa cuando eran cárcel, y me ha revuelto más las tripas el niño llorando con el bebé llevado a hombros.

Los de Hamás – señora que critica y me acusa de estar a favor de los moros- no se salvan porque su acto de octubre famoso no tiene justificación y el tener aún a muchos rehenes en su poder, vivos o muertos, tampoco.

Escribí en el articulo anterior del nacimiento del sionismo y del estado judío. Hablemos ahora del nacimiento de los movimientos terroristas islámicos prescindiendo de la época de las cruzadas y la expansión mora a la que respondían.

Es imposible definir el terrorismo. Yo entrevisté, cuando era etarrólogo – en el ministerio correspondiente dejé todas las entrevistas transcritas- a varios centenares de terroristas. Ni uno solo reconoció serlo. Todos se identificaban como luchadores por la libertad y defensores de su pueblo oprimido. Esto vale para moros y judíos.

El islam  – lean a Mohamed Arkoum en El pensamiento árabe, cómo toda religión no es sino un recurso supremo,  a Allah en este caso, pero vale  cualquier otro Dios o cualquier otra religión-  para legitimar un determinado orden social. El nacimiento del Islam, como antes de otras, crea un conflicto y hace necesarios nuevos equilibrios de poder. Eso es imposible lograrlo sin violencia y si algún politólogo, a cualquier otro ologo, lo defiende, es que no tiene ni idea.  En este caso ellos, cuando van al combate, a inmolarse, como los aviones de las Torres Gemelas, no van a hacer terrorismo sino que van a defender los derechos de Dios y, luego, tienen un paraíso del copón lleno de huríes siempre vírgenes y complacientes. Hay que tener tragaderas para comulgar con esas ruedas de molino. Vean, si quieren alucinar, cómo el líder fanático Abú Musa Al Zarquaui, un beduino salafista jordano,  explica las ventajas del suicidio.

No vamos a irnos al nacimiento del islam, ni del catolicismo ni de ninguna. En el siglo XVIII hubo un movimiento político religioso importante. En la península arábiga había un santón llamado Ibn Saud  – de ahí saudita- líder de la religión islámica, un Jomeini de la época. También había un cacique reyezuelo, Ibn Abdul Wahab  – de ahí wahabita- y ambos se unieron. La unión de siempre del trono y el altar que también practicaron los cristianos  – lean Los confesores reales. Pecado, política y perdón-. El reyezuelo Wahab se justificaba apoyado en el santón Saud y el santón dejaba de pastorear ganado y comer solo dátiles, como siglos antes otros dejaron la pesca en el Tiberiades.  Toda religión sirve a proyectos políticos. – lean mi Criminalidad Organizada y lean a Tariq Alí en El choque de fundamentalismos. Cruzadas, yihad y modernidad. Léalo,  señora iletrada-.

Creciendo durante todo el XVIII y XIX la alianza interesada de Saud y Wahab, a principios del siglo XX, se renueva y universaliza en el movimiento llamado de Los Hermanos Musulmanes, fundados por Hassan Al Banna con el objetivo de destruir la constitución laica inspirada e impuesta por los ingleses en Egipto  – hay en todo esto un choque oriente-occidente, en ideas, intereses y lucha de poder, quieran o no-. Estos hermanos musulmanes impusieron leyes morales y políticas con la doctrina islámica como una pauta de pensamiento y acción. Ya estaba ahí la sharía. Este no era un movimiento colateral. Se imbricó en el centro del poder. Gamal Abdel Nasser era hermano musulmán aunque luego abjuraron de él, también era Anwar El Sadat, asesinado en un desfile militar en el 81, y también Yaser Arafat, citado solo como ejemplo de la potencia del movimiento.

A mi entender  hay dos personas fundamentales para continuar este movimiento y consolidarlo hasta hoy: Abu Allah Al Maududi, periodista y politólogo integrista, que odiaba a las potencias occidentales como destructoras del islam, lo que justificaba la guerra santa. El afirma que todo el universo es musulmán   y todo hombre nace musulmán por lo que no ser musulmán es contrario a la ley natural, es no entender la realidad. Los no musulmanes para este hombre son asesinables sin graves problemas-lean a Al Maududi  o lean a Karem Armstrong y sus Orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el islam. La intolerancia religiosa frente al progreso. Lean a Mohamed Charfi en Islam y libertad.  Léalo, señora iletrada y que lo lean las feminazis que dicen que el pañuelo y el ir tapada hasta los ojos es cultura-. Al Maududi tenía un seguidor fiel, Sayid Qutb, impecable y de apariencia frágil que veía la cultura occidental y secular como un infierno horrible y amoral. Pretendía una rebelión contra la sociedad laica y defender la vuelta a lo espiritual con la sharía como norma. ¿Les suena esto?  Porque Allah, a través del profeta  – ideología idéntica a las religiones bíblicas- ha revelado un programa divinosuperior a cualquier ideología creada por el hombre. Solo con ella se puede lograr una sociedad correctamente orientada.  He ahí una sociedad que vive en un totalitarismo religioso irreversible.

Todos los demás señores líderes tienen idéntica ideología: Ahmed Yassin  – ¿recuerdan a aquel abuelito que iba siempre vestido de blanco en silla de ruedas? Pues ese- Muqtada Al Sadr  – clérigo iraquí hijo de un ayatolah chiita asesinado por Sadam Hussein-. Ben Laden, Jomeini y todos los que han ido detrás tienen idéntico pensamiento.

Esta es la ideología y este es el problema irresoluble. Unos y otros  – con el poder y el dinero por en medio, los judíos, patrocinados por … y Hamás patrocinado por Irán- creen que están cumpliendo fielmente la voluntad de un Dios, cuyos designios y órdenes solo son fruto de mentes humanas interesadas.

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