paciente experto en enfermedad mental
Cuidado con el lenguaje: Una persona con enfermedad mental, no un enfermo mental

Antonio Martín | Alicante (EFE).- La nueva figura del ‘paciente experto’ se abre paso en la atención a la salud mental por los beneficios que conlleva que personas con trastornos bipolar, esquifoafectivo o con esquizofrenia, y que ya han asumido la enfermedad, decidan compartir con otros la experiencia vivida.

En el día internacional de la Salud Mental, el 10 de octubre, ese es el propósito de un novedoso programa de la asociación sin ánimo de lucro para la Integración de Enfermos Mentales de Alicante (AIEM), que con 70 socios entre personas con trastornos mentales graves y familiares ya lo desarrolla con el lema ‘Aprovecha tu experiencia’ en su objetivo de alcanzar una vida normalizada.

Se trata de un cambio del paradigma actual «paternalista», donde predomina una relación vertical del profesional al paciente, para fomentar otro modelo en el que los enfermos dejen de tener un papel pasivo y pasen a protagonistas aportando el valor a su experiencia personal a otras personas de manera que cambia el enfoque que el paciente gane en autoestima haciéndose copartícipe del éxito de su propio tratamiento y el de otras personas, ha explicado a EFE la trabajadora social y gerente de AIEM, Verónica Cremades.

Los dos pilares son «el valor de la experiencia de cada persona» y el «apoyo entre iguales», de manera que las aportaciones de unos «sirven de modelo y referencia a otros compañeros», ha destacado el psicólogo general sanitario José Luis Camarasa, para quien es precisamente la experiencia vivida el «puente que genera la unión» entre las personas con trastornos similares que buscan ayudar y ser ayudadas.

«A veces se trata de forma paternal al enfermo, intentando sobreprotegerle, pero en este programa adquiere una pequeña responsabilidad basada en la confianza entre las personas y en la autonomía, parte del objetivo final de conseguir una vida normalizada», ha añadido el psicólogo.

Un joven sentado solo en un parque. EFE / L. Rico

Cuidado con el lenguaje: Una persona con enfermedad mental, no un enfermo mental

Camarasa ha defendido visibilizar el problema de la salud mental y eliminar ciertos prejuicios, además de cuidar el lenguaje y hablar de una «persona con una enfermedad mental y no de un enfermo mental». Hilaria y Antonio, ambos de 52 años, representan dos de los socios de la asociación AIEM seleccionados para ejercer de ‘paciente experto’ y ambos han valorado la oportunidad de ayudar a otros pacientes.

«Me gusta sentirme útil», ha afirmado a EFE Hilaria, natural de Jumilla (Murcia) aunque lleva tiempo viviendo en Alicante y que, lejos de la etiqueta que a veces percibe de que alguien con una enfermedad mental es una «molestia», está ilusionada en trasladar su experiencia con la enfermedad para que otros superen algunas barreras.

Entre los temas objeto de conversación, la importancia de cumplir puntualmente con las citas médicas o la necesidad de expresar el estado de ánimo personal a personas sin enfermedad mental para evitar sentirse aislado.

Hilaria ha lamentado que tradicionalmente se haya visto como «una molestia» a este tipo de pacientes y, en el mismo sentido, ha apelado a desechar ideas arraigadas entre los propios enfermos como que están «mal de la cabeza».

«No», ha proseguido, «tenemos una dificultad, sí, y tomamos una medicación para tratarla». Otro socio escogido por su experiencia vivida, Antonio, del alicantino barrio de Benalúa, ha relatado que entre pacientes de salud mental «un compañero te puede servir de referente porque inspira más confianza al expresar en primera persona tus mismas sensaciones o sentimientos».

La gerente de AIEM ha manifestado que este programa del ‘paciente experto’ ya se aplica con éxito en otro tipo de enfermos, como los diabéticos, y que ahora la conselleria valenciana de Sanidad ha apostado por trasladarlo al terreno de la salud mental a través de un programa subvencionado al que le ven mucho futuro.

Ha recordado que «no hay que esconder nada» porque es una enfermedad más que cualquiera puede padecer en un momento dado de la vida sin que «pase nada» porque hay ayuda médica y social.

Fotografía de archivo de una sesión de rehabilitación de personas con problemas de adicciones. EFE/J.J. Guillén

Con financiación de la Generalitat Valenciana, la Diputación de Alicante y el ayuntamiento de la ciudad, AIEM se creó en 2002 con el fin de dar atención psicológica, social y legal y para esta labor cuenta con una abogada, Silvia Núñez; un técnico superior en integración social, Ricardo Lorente; y un administrativo y monitor, Bartolomé Teuler; además de los citados Camarasa y Cremades y un grupo de voluntarios.

Entre sus retos, dar a conocer los trastornos mentales graves y la posibilidad de recuperación de las personas, proteger los derechos de estos pacientes y sensibilizar a la sociedad sobre el colectivo.

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