El Grupo Municipal Socialista ha denunciado la absoluta falta de control del Ayuntamiento de Alicante sobre los tuk-tuk, que continúan accediendo al Castillo de Santa Bárbara pese a tener expresamente prohibido el acceso. Los socialistas aportan fotografías y vídeos recientes en los que se observa a varios de estos vehículos concentrados junto a la ladera del Benacantil, ocupando una zona reservada a servicios oficiales, así como rebasando el punto de acceso en el que se indica que la subida al Castillo está permitida únicamente al transporte público y a los taxis.
El PSOE recuerda que estos vehículos también incumplen la prohibición de acceso al Casco Antiguo desde que el Ayuntamiento la anunció el pasado 10 de noviembre, pese a asegurar entonces que la medida había sido comunicada a las principales empresas del sector. A juicio de los socialistas, esta situación demuestra que el gobierno de Luis Barcala es incapaz de hacer cumplir las restricciones que él mismo aprueba.
El concejal socialista Raúl Ruiz ha responsabilizado directamente al alcalde de esta situación y del intrusismo que continúa sufriendo el sector del taxi.

“Barcala lleva años encadenando anuncios, promesas y prohibiciones que después nadie hace cumplir. Se empeña en seguir sin controlar una actividad que ocupa el espacio público y compite directamente con el taxi. El Ayuntamiento no puede mirar hacia otro lado mientras estos vehículos continúan prestando un servicio sin que nadie haga cumplir las normas”, ha afirmado.
Los socialistas recuerdan que los tuk tuk realizan traslados remunerados de viajeros por el mismo recorrido que cubren el taxi y la lanzadera municipal. Sin embargo, el Ayuntamiento sigue sin aclarar públicamente bajo qué habilitación desarrollan esa actividad ni qué controles se realizan sobre los vehículos, los conductores, el número de pasajeros, los seguros o las condiciones de seguridad.
El Grupo Socialista ya reclamó en junio de 2025 una ordenanza específica y un refuerzo de las inspecciones para evitar el intrusismo y proteger al sector del taxi. Posteriormente, en mayo de 2026, volvió a denunciar que el equipo de gobierno llevaba más de un año prometiendo esa regulación sin llegar a aprobarla, pese a haber asegurado en el Pleno que estaba “prácticamente preparada”.
Los tuk-tuk se benefician del recorte de la lanzadera
El PSOE denuncia además la contradicción que supone permitir que los tuk-tuk trasladen continuamente turistas hasta el Castillo mientras la lanzadera municipal, gestionada por la concesionaria del transporte urbano, circula con una ocupación muy reducida.
Los vídeos aportados muestran cómo estos vehículos turísticos acceden de forma continuada a la fortaleza mientras el autobús municipal sube prácticamente vacío. Además, la junta de gobierno aprobó la implantación de la lanzadera con una frecuencia ordinaria de 20 minutos y refuerzos de entre 3 y 7 minutos para eventos y cruceros. Sin embargo, la información turística municipal anuncia actualmente una frecuencia de 40 minutos, con refuerzos cada 20 minutos en temporada alta y cuando coinciden escalas de cruceros.
“El Ayuntamiento paga un servicio público para subir al Castillo, permite que empresas privadas le quiten los viajeros sin ninguna regulación y, al mismo tiempo, tolera que la lanzadera tenga peores frecuencias. Los tuctucs están haciendo de forma irregular el trabajo que debería garantizar Vectalia dentro del contrato municipal, pero mientras nadie se queje parece que a Barcala le da igual que nadie haga caso a su propia prohibición”, ha señalado Ruiz.
Por todo ello, el Grupo Municipal Socialista exige al gobierno de Barcala que explique cuándo, mediante qué expediente y con qué justificación se modificaron las frecuencias inicialmente aprobadas para la lanzadera municipal, así como los controles de ocupación, puntualidad y cumplimiento que se realizan sobre este servicio.
Asimismo, reclama la presencia inmediata de la Policía Local en el acceso al Castillo para impedir la entrada de vehículos no autorizados y evitar que los tuctucs ocupen espacios reservados a servicios oficiales.
“Barcala debe elegir entre defender un transporte público seguro y al sector del taxi, que cumple unas obligaciones muy exigentes, o seguir protegiendo el descontrol. Lo que no puede hacer es colocar carteles de prohibición para aparentar que gobierna y permitir después que todo el mundo los incumpla. Es imprudente permitir que estos vehículos, que en condiciones normales son extremadamente inseguros, lleven a los turistas hasta el Castillo o recorran el barrio de Santa Cruz”, ha concluido Raúl Ruiz.