El viento condicionó el transcurso de una corrida de gran expectacion que se saldó con el esperado triunfo de Enrique Ponce, que regaló un sobrero en su despedida española, mientras Talavante paseó una oreja y el firme toricantano Nek Romero se fue de vacío, en un festejo en el que el sobrero salvó los muebles de Juan Pedro Domecq, y los de Garcigrande ofrecieron más opciones.
El viento condicionó el transcurso de una corrida de gran expectacion que se saldó con el esperado triunfo de Enrique Ponce
Pocos habrían imaginado meses atrás, cuando se anunció el cartel que supondría la despedida de Enrique Ponce de los ruedos españoles, que la terna compuesta a tal efecto reuniría a los dos toreros triunfadores con salidas a hombros en Sevilla y Madrid de las últimas semanas (Alejandro Talavante y Enrique Ponce respectivamente). Pero así fue. Circunstancias felices que a veces se dan.
Sin embargo, ni la coincidencia en el mismo cartel de Ponce en su última corrida en España, de Talavante con su reciente Puerta del Príncipe sevillana, ni la alternativa de la penúltima promesa valenciana sirvieron para llegar al «no hay billetes» antes de iniciado el festejo, aunque a la postre, ciertamente, tan ansiado cartel se colgó en Valencia.

Ponce lució, como tantas veces hiciera en sus comienzos, un terno blanco y plata con remates en negro, aunque este de mucho más brillo que aquel inicial.
El valenciano, que brindó al público, se enfrentó al viento y a un colorado segundo que tuvo buen aire por el pitón izquierdo, lado por el que llegó, con diferencia, lo más destacado de la desigual faena, empezando por un cambio de mano deletreado que encendió los ánimos de torero y público.