De la pista de tenis a la empresa. Juan Carlos Ferrero ha compartido ante los empresarios del Cámara Business Club de la Cámara de Comercio de Alicante las claves que, a su juicio, permiten alcanzar la excelencia: esfuerzo, disciplina, actitud positiva y, sobre todo, rodearse de un buen equipo.
El extenista, exnúmero uno del mundo y campeón de Roland Garros, ha mantenido una charla pública con el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Alicante, Jesús Navarro, que le ha preguntado por las estrategias de trabajo que le permitieron llegar a la élite y que posteriormente ha trasladado a su faceta como entrenador.
Ferrero ha puesto el foco en una idea que considera fundamental tanto en el deporte como en el mundo empresarial: “Eres el resultado de lo que te aportan las cinco o seis personas que te rodean”.
Para el extenista, alcanzar grandes objetivos no depende únicamente del talento individual. Es necesario construir equipos, saber motivarlos y conseguir que todos sus integrantes trabajen en una misma dirección.
Una filosofía que Ferrero ha aplicado durante años en los banquillos y que ahora también recoge en su nuevo libro, ‘Mentalidad ganadora’, publicado por Ediciones Península y lanzado esta semana. La obra recorre su trayectoria personal y profesional y aborda conceptos como la disciplina, la motivación, el autocontrol y la gestión de las derrotas.
Ferrero reconoce que su manera de entender el éxito también ha evolucionado. A la disciplina que siempre ha considerado imprescindible ha incorporado con los años mayor flexibilidad y capacidad para disfrutar del camino.
Una filosofía que resulta especialmente relevante ahora que afronta una nueva etapa profesional. Después de más de siete años trabajando junto a Carlos Alcaraz, ambos separaron sus caminos en diciembre de 2025. Durante ese periodo, Ferrero acompañó al tenista murciano desde sus primeros pasos hasta convertirse en número uno mundial y conquistar seis títulos de Grand Slam.
Tras un año de pausa, reflexión y escritura, Ferrero ha reconocido que ha recuperado las ganas de volver a la competición como entrenador. Su intención es regresar en 2027, aunque todavía no ha desvelado quién será su próximo jugador o jugadora. En las últimas horas ha asegurado que mantiene abiertas todas las posibilidades, incluida la de trabajar con grandes figuras del circuito.
Su mensaje ante los empresarios alicantinos trasciende así las pistas de tenis: la excelencia no se construye en solitario. Se alcanza con objetivos claros, disciplina, capacidad para levantarse después de las derrotas y, sobre todo, con las personas adecuadas alrededor.
Una auténtica lección de liderazgo de un hombre que conoce como pocos el camino desde el esfuerzo hasta la cima.