El cambio de hora es un fenómeno que cada vez está más en el debate público. Aunque con el que se ha llevado a cabo este pasado fin de semana ganamos una hora más de sol, hay quien no está conforme con el cambio, porque el cuerpo se resiente y hay que acostumbrarse al nuevo horario.
Uno de los efectos más inmediatos es la interrupción del ritmo circadiano, nuestro reloj interno que regula los ciclos de sueño y vigilia
Durante la primavera, adelantamos nuestros relojes una hora, mientras que en otoño los retrocedemos una hora. Este ajuste, conocido como horario de verano y horario de invierno, respectivamente, puede tener implicaciones significativas en nuestra salud.
Impacto en la salud del cambio de hora
El cambio de hora puede afectar a nuestra salud de varias maneras. Uno de los efectos más inmediatos es la interrupción del ritmo circadiano, nuestro reloj interno que regula los ciclos de sueño y vigilia. Este desajuste puede provocar dificultades para conciliar el sueño, somnolencia diurna, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Además, la alteración del ritmo circadiano puede desencadenar problemas de salud a largo plazo, como trastornos del sueño, aumento del estrés y riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Trastornos del sueño
Uno de los factores que influyen en nuestra salud es el sueño. Dormir bien se hace imprescindible para disponer de una buena salud física y mental. Pero, todos hemos tenido épocas en las que nos ha sido difícil conciliarlo o no hemos dormido las horas necesarias…
Cuando dormimos, pasamos por 5 etapas progresivamente, que conforman ciclos de entre 90 a 110 minutos, de modo que a lo largo de la noche tenemos 4 o 5 ciclos completos de sueño. Poco a poco se va pasando por estas 5 etapas. En la fase 3 nuestras ondas cerebrales se enlentecen mucho más que en las dos anteriores y se dan los procesos que facilitan la memoria y el aprendizaje. Si nos despertamos en esta fase nos vamos a sentir muy confusos.