Nueve personas se sientan este jueves, 15 de octubre, en el banquillo de los acusados por su presunta participación en una operación de tráfico de drogas que permitió introducir en España más de 32 kilogramos de cocaína procedentes de Panamá, ocultos en un cargamento de electrodomésticos.
Los hechos se remontan a marzo de 2019, cuando, tras una investigación policial, se organizó una entrega vigilada del envío que transportaba la droga camuflada entre calentadores de agua y ventiladores eléctricos. El cargamento tenía como destino una dirección de Orihuela.
Una vez controlada la entrega, los investigadores procedieron a detener a los nueve encausados y a registrar sus viviendas, situadas en Torrevieja y Benferri. Durante los registros, los agentes encontraron utensilios que, presuntamente, estaban destinados a preparar las sustancias estupefacientes para su posterior distribución y venta.
Además, en uno de los domicilios se intervino una pistola para la que sus propietarios carecían de la correspondiente licencia.
La Fiscalía atribuye a los procesados delitos contra la salud pública y, en relación con el arma intervenida, un delito de tenencia ilícita de armas. Las peticiones de condena oscilan entre los tres años y medio y los nueve años y medio de prisión, en función de la responsabilidad penal que se atribuye a cada acusado.
El juicio está señalado para las nueve y media de la mañana en la Sección Undécima de la Audiencia Provincial de Alicante, con sede en Elche.
La vista deberá determinar la participación de cada uno de los acusados en una operación en la que la cocaína llegó oculta entre aparatos eléctricos y cuyo destino final se encontraba en la comarca de la Vega Baja.