El acceso a una vivienda digna en la provincia de Alicante se ha convertido en una urgencia crítica para miles de familias con bajos ingresos. Así lo advierten desde Cáritas Diocesana de Orihuela-Alicante, que, tras presentar su Memoria anual, han puesto el foco sobre la tensión creciente en el mercado del alquiler y la escasez de opciones asequibles.
La entidad religiosa, que agrupa a 137 caritas parroquiales en la diócesis en la provincia de Alicante hace un exhaustivo análisis de los datos más preocupantes. El Obispo José Ignacio Munilla ha mostrado a 12TV su preocupación por la exponencial subida en los precios del alquiler, que dejan a las famiias con menos recursos sin opción a conseguir vivienda asequible en arrendamiento.
Alquileres que se disparan
El obispo Munilla ha vuelto a alertar sobre la evolución del mercado inmobiliario: “El precio de alquiler ya no puede ser la única referencia, hay que tener en cuenta quién lo va a pagar”, señaló en la presentación de la Memoria. En concreto, Cáritas denuncia que muchas familias con ingresos moderados o bajos están quedando fuera del acceso a una vivienda digna, lo que agrava la pobreza y la exclusión social.
A nivel estatal, los informes de la European Anti‑Poverty Network España (EAPN-ES) corroboran esta tendencia: aunque la pobreza se ha reducido en España hasta niveles no vistos desde 2014, persisten bolsas de exclusión estructural. Asimismo, según la Fundación FOESSA, la “exclusión residencial” se ha convertido ya en una emergencia social.
Datos locales y perfil de la demanda
En la provincia de Alicante, la realidad se manifiesta con cifras reveladoras: en 2024, la Cáritas diocesana atendió directamente a 15.721 personas, y a un total de 27.891 beneficiarios a través de su red de servicios. Aunque la cifra respecto al año anterior supone un descenso del 9,27 %, la entidad insiste: “no es que haya menos personas, sino que la situación se complica aún más”.
De forma significativa, en 2023 se detectó que el 56 % de las personas atendidas vivían en habitaciones alquiladas o pisos compartidos, una tendencia que el obispo calificó de “pronóstico que va a seguir creciendo”.
Un futuro alarmante si no se actúa
Durante la asamblea de Cáritas se subrayó que, ante el alza de los costes del alquiler y la falta de parques de vivienda social, “llegará un día en que la situación será insostenible” para muchas familias sin grandes ingresos. La organización recuerda que la vivienda ya no es solo una necesidad básica: es un factor clave para evitar la cronificación de la pobreza.
Por su parte, el obispo Munilla hizo un llamamiento claro: animó a los propietarios católicos que tengan viviendas en alquiler a “ofrecerlas a precios razonables, no solo orientados al mercado”.
¿Qué medidas se plantean?
Aunque la nota de prensa de Cáritas no entraba en detalle con todas las propuestas, se destacan algunos ejes:
- Favorecer el alquiler asequible para personas con rentas bajas o sin empleo estable.
- Potenciar el parque público o social de viviendas como estrategia estructural de largo plazo.
- Concienciar tanto a la administración como al sector privado de que la vivienda digna es un derecho, no solo un bien de mercado.
- Mejorar la coordinación entre servicios sociales, entidades religiosas y administraciones locales para acompañar a las familias vulnerables.
Conclusión
La provincia de Alicante vive un escenario de urgencia habitacional que agrava la vulnerabilidad de familias y personas sin grandes ingresos. La combinación de precios crecientes, oferta limitada y rentas bajas está haciendo que la vivienda digna quede fuera del alcance.
La voz de Cáritas ―respaldada por los datos nacionales y autonómicos― alerta de que ya no se trata solo de atender casos puntuales, sino de afrontar una crisis estructural que exige respuestas rápidas y coordinadas. Como resumió el obispo Munilla: “La accesibilidad a la vivienda es hoy un asunto de justicia social”.