La despoblación de los pequeños municipios rurales de Alicante y el abandono de tarea agrícolas y ganaderas dispara el riesgo de incendios forestales
La despoblación del interior de la provincia de Alicante y el progresivo abandono de la actividad agrícola y ganadera se han convertido en uno de los principales factores que aumentan el riesgo de incendios forestales. Así lo advierte el catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante y director del Laboratorio de Climatología, Jorge Olcina, quien alerta de que la falta de gestión del territorio está transformando amplias superficies de monte en auténticos «polvorines» durante los meses de verano.
Olcina explica que durante décadas los agricultores y ganaderos desempeñaron una función esencial en la conservación del paisaje mediterráneo. Los cultivos, el pastoreo y el aprovechamiento forestal mantenían limpios los montes, reducían la acumulación de biomasa y actuaban como auténticos cortafuegos naturales. Sin embargo, el envejecimiento de la población rural y la falta de relevo generacional han provocado el abandono de miles de hectáreas de terreno en el interior alicantino.
Como consecuencia, bancales, campos de cultivo y zonas de monte bajo permanecen sin ningún tipo de mantenimiento. La vegetación crece sin control, se seca con las altas temperaturas del verano y se convierte en una enorme carga de combustible que facilita la rápida propagación de cualquier incendio.
Más combustible y fuegos más difíciles de extinguir
El experto de la Universidad de Alicante considera que el cambio climático, con olas de calor cada vez más frecuentes y prolongadas, agrava todavía más este escenario. A las elevadas temperaturas se suma la existencia de una masa vegetal mucho mayor que hace apenas unas décadas, lo que incrementa la intensidad y velocidad de los incendios forestales.
Olcina insiste en que la prevención no puede limitarse únicamente a reforzar los medios de extinción durante el verano, sino que debe comenzar muchos meses antes mediante una adecuada gestión forestal y políticas que favorezcan la permanencia de población en las zonas rurales.
Esta visión coincide con la defendida por numerosos especialistas en gestión forestal, que alertan de que el abandono del medio rural está favoreciendo incendios cada vez más virulentos y difíciles de controlar. Expertos del sector recuerdan que «lo que no gestionamos nosotros, lo gestiona el fuego», subrayando que la acumulación de combustible vegetal es hoy uno de los mayores problemas de los montes españoles.
Recuperar la actividad agrícola como medida preventiva
Para el climatólogo, recuperar parte de la actividad agrícola, forestal y ganadera supondría una importante herramienta de prevención. No solo permitiría mantener limpio el territorio, sino también fijar población en municipios que llevan décadas perdiendo habitantes.
En la provincia de Alicante existen numerosas localidades del interior afectadas por la despoblación, especialmente en las comarcas de El Comtat, l’Alcoià, la Marina Alta interior y el Alto Vinalopó, donde muchas explotaciones agrícolas tradicionales han desaparecido y los antiguos bancales han quedado cubiertos por matorral.
Olcina considera que las administraciones deberían impulsar incentivos económicos y políticas de desarrollo rural que permitan hacer viable la actividad agrícola y forestal, ya que el mantenimiento del paisaje constituye también una inversión en seguridad frente a los incendios.
Un problema que preocupa en toda España
La preocupación por el abandono del monte se ha intensificado este verano tras los graves incendios registrados en distintos puntos del país y el elevado riesgo extremo que han sufrido numerosas zonas de la Comunitat Valenciana durante las sucesivas olas de calor. Diversos informes y expertos coinciden en señalar que la despoblación rural no provoca por sí sola los incendios, pero sí favorece que, cuando se originan, sean mucho más intensos, difíciles de controlar y devastadores para el patrimonio natural.
Para Jorge Olcina, la lucha contra los incendios pasa por cambiar el modelo de prevención y entender que mantener vivo el medio rural constituye una de las mejores herramientas para proteger los montes alicantinos. En su opinión, conservar población, recuperar los usos tradicionales del territorio y gestionar adecuadamente la masa forestal resulta tan importante como disponer de más medios de extinción cuando el fuego ya se ha declarado.