19 septiembre, 2026
universidad PSOE
¿Deben las universidades públicas prestar sus espacios para la actividad de los partidos, y cuáles deberían ser los límites para evitar que un espacio educativo se transforme en un escaparate político?

La Universidad de Alicante se convierte este fin de semana en escenario de una de las principales citas políticas del PSPV-PSOE. Los socialistas valencianos han elegido el campus universitario para celebrar su Conferencia Política, bajo el lema “Recuperar lo que importa”, una cita que reúne a ministros, alcaldes, diputados y dirigentes socialistas de toda la Comunitat Valenciana.

El acto se celebra en el Salón de Actos de la Facultad de Educación de la Universidad de Alicante, tal y como recoge la propia agenda oficial del PSOE. La conferencia está prevista para los días 19 y 20 de septiembre y el partido la presenta como un proceso para elaborar sus propuestas de cara a las elecciones de 2027.

Entre los principales protagonistas se encuentran la secretaria general del PSPV-PSOE y ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant; la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró; la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz; y el ministro de Hacienda, Arcadi España. También participan numerosos alcaldes, parlamentarios y cargos orgánicos del partido.

En clave alicantina, uno de los focos está puesto en Trini Amorós, candidata del PSPV a la Alcaldía de Alicante, que participa en la apertura de la conferencia junto a Diana Morant y Rebeca Torró. El secretario general de los socialistas alicantinos y alcalde de Elda, Rubén Alfaro, completa la representación de los principales dirigentes provinciales.

Pero más allá del contenido político de la conferencia, la celebración del encuentro vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre hasta qué punto los espacios públicos universitarios deben convertirse en escenarios para actos de partidos políticos.

Y es que, además del salón donde se desarrolla la conferencia, el PSPV ha instalado cartelería identificativa de su encuentro político en espacios de la Facultad de Educación, mientras la actividad académica continúa con normalidad y estudiantes entrando y saliendo del edificio.

La cuestión adquiere especial relevancia por tratarse de una facultad dedicada precisamente a la formación de futuros docentes, y no de un recinto privado o de una sede partidista.

La propia Universidad de Alicante establece en sus Normas de Convivencia que sus bienes y recursos deben destinarse al cumplimiento de las funciones de servicio público que tiene atribuidas y que el uso de sus instalaciones para fines distintos de los académicos queda sometido a la normativa universitaria correspondiente.

Ahora bien, la normativa de la UA también contempla la posibilidad de ceder temporalmente espacios a entidades externas, siempre que la actividad sea compatible con las finalidades de la Universidad y no afecte al normal desarrollo de sus propias actividades. En el caso de espacios de gestión centralizada, la Universidad exige además que las cesiones a entidades externas queden formalizadas mediante el correspondiente expediente administrativo.

Por tanto, el debate no reside simplemente en si un partido político puede utilizar un espacio universitario, sino también en qué condiciones se autoriza esa utilización, cómo se garantiza la neutralidad institucional y hasta dónde llega la presencia de la propaganda partidista en un entorno destinado fundamentalmente a la docencia y a la formación.

La propia UA establece entre sus normas de convivencia la obligación de preservar el normal desarrollo de la docencia y el estudio y contempla expresamente la afinidad política y sindical entre las circunstancias respecto de las que no puede producirse discriminación.

El PSPV, por su parte, defiende que su conferencia pretende abrirse a la sociedad civil y construir sus propuestas mediante un proceso de participación. La prensa regional ha descrito el encuentro como el punto de partida del proyecto socialista para el próximo ciclo electoral y como una cita con un marcado componente programático y político.

La imagen que deja el campus alicantino, sin embargo, resulta cuanto menos llamativa: ministros, candidatos y dirigentes socialistas ocupando uno de los principales espacios de la Facultad de Educación mientras la cartelería del partido acompaña el tránsito cotidiano de estudiantes por el edificio.

Una escena que reabre una pregunta que trasciende al PSPV: ¿deben las universidades públicas prestar sus espacios para la actividad de los partidos y, en caso afirmativo, cuáles deberían ser los límites para evitar que un espacio educativo se transforme en un escaparate político?

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