Aparcar en el centro de Alicante se ha convertido en una auténtica misión imposible para muchos conductores. Entre zonas de carga y descarga, vados, espacios reservados para contenedores o estacionamientos exclusivos para motocicletas, cada vez quedan menos plazas disponibles para turismos en la zona azul o naranja. A esta situación se suma un fenómeno que genera cada vez más críticas: la ocupación de plazas de estacionamiento regulado por motos que no pagan ticket.
En numerosas calles del centro es habitual encontrar motocicletas estacionadas en plazas de la zona azul destinadas a coches. Estos vehículos ocupan el espacio sin abonar la tarifa correspondiente y, en muchos casos, permanecen aparcados durante horas o incluso toda la jornada, reduciendo todavía más la rotación de vehículos que se pretende con el sistema de estacionamiento regulado.
La ordenanza municipal de estacionamiento regulado establece, de hecho, que motocicletas y ciclomotores no deben estacionar en las áreas de la ORA —zona azul o naranja— y que el Ayuntamiento debe habilitar espacios específicos para estos vehículos. Sin embargo, la realidad en las calles es distinta y la práctica se ha extendido ante la falta de plazas suficientes para motos y el escaso control.
Según datos municipales recogidos en los últimos años, el número de sanciones por estacionar motocicletas en la zona azul es relativamente bajo y, además, se redujo alrededor de un 31 % en 2024 respecto al año anterior, lo que refleja la limitada presión sancionadora sobre esta práctica.
Menos plazas y más presión sobre el aparcamiento
El problema se agrava por la reducción progresiva de plazas de aparcamiento en la ciudad. Las últimas cifras municipales apuntan a que Alicante pasó de 4.602 plazas en 2021 a 4.374 en 2022, una caída vinculada en gran parte a obras de reurbanización y procesos de peatonalización en el centro urbano.
Estas transformaciones urbanas, junto con la proliferación de terrazas, contenedores y zonas logísticas, han reducido el espacio disponible para estacionar, lo que incrementa la competencia por cada plaza. En ese contexto, la ocupación de espacios de zona azul por motos genera malestar entre conductores de turismos que deben pagar por estacionar y, aun así, encuentran cada vez menos huecos disponibles.
Un debate pendiente en la movilidad urbana
El debate sobre el uso de la zona azul por parte de las motocicletas no es nuevo en Alicante. En diferentes momentos se ha planteado la posibilidad de permitir su estacionamiento con pago o de ampliar las zonas específicas para motos, pero ninguna de estas medidas ha llegado a consolidarse de forma definitiva.
Mientras tanto, la imagen de motos ocupando plazas de estacionamiento regulado sin ticket continúa siendo habitual en muchas calles del centro. Una situación que, según denuncian vecinos y conductores, reduce la disponibilidad de aparcamiento y pone en cuestión el funcionamiento del sistema de rotación que justifica la existencia de la zona azul.
Con la futura renovación del contrato de la ORA y la revisión del modelo de estacionamiento en la ciudad sobre la mesa, el Ayuntamiento tiene pendiente abordar un problema que cada día genera más quejas entre los usuarios de la vía pública.