La conocida calle de las Setas de Alicante vuelve a mostrar signos de deterioro apenas cinco meses después de la renovación acometida por el Ayuntamiento. Tres de las diez emblemáticas setas instaladas en la calle San Francisco presentan actualmente grietas que nacen en la base de las estructuras, mientras que el pavimento también comienza a evidenciar desgaste en diferentes puntos del vial.
La situación contrasta con el lavado de cara realizado esta primavera en una de las calles más reconocibles y transitadas del centro de Alicante, convertida en uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad.
Las deficiencias resultan especialmente visibles en algunas de las estructuras decorativas, donde se aprecian fisuras en la zona de unión con el suelo. El desgaste afecta también a determinadas zonas del pavimento, que empiezan a perder el aspecto que presentaban tras la finalización de los trabajos.
La actuación municipal tenía precisamente como uno de sus objetivos recuperar el buen estado de conservación de la calle y de sus elementos decorativos. El proyecto contemplaba la limpieza y reparación del pavimento, el pintado de aceras y zona central, además del desmontaje, restauración y reparación de las diez setas y las dos casitas existentes en el vial. También se incluyó la reposición de los juegos infantiles.
Una obra de más de 111.000 euros
El Ayuntamiento de Alicante adjudicó los trabajos a Nerco Infraestructuras por un importe de 111.150 euros, IVA incluido, y estableció inicialmente un plazo de ejecución de tres meses. La actuación había sido planteada después de que vecinos y comerciantes reclamaran una intervención ante el progresivo deterioro de la pintura y de los elementos de la calle.
El proyecto se aprobó con un presupuesto de licitación de 111.841,92 euros, impuestos incluidos. La documentación municipal establecía como actuaciones principales la pavimentación, renovación de la pintura y reparación de los elementos ornamentales.
En enero de 2026, el Ayuntamiento anunció que las obras comenzarían a principios de febrero y que estarían terminadas para Semana Santa. El consistorio destacó entonces que las diez setas serían trasladadas a talleres para su reparación y repintado, mientras que las dos casitas serían restauradas en la propia calle.
El elevado tránsito, uno de los argumentos del Ayuntamiento
El deterioro de la calle San Francisco no es un problema nuevo. De hecho, el propio Ayuntamiento justificó la necesidad de la actuación por el elevado tránsito de personas que soporta este espacio y por el desgaste que tanto la pintura del pavimento como las setas habían acumulado con el paso del tiempo.
La concejala de Infraestructuras, Cristina García, señaló durante la tramitación del proyecto que el objetivo era recuperar la imagen del emblemático vial para que tanto los alicantinos como los turistas pudieran disfrutarlo en buenas condiciones.
La intervención pretendía, por tanto, solucionar precisamente unos problemas de conservación que ahora vuelven a hacerse visibles.
Una de las calles más fotografiadas de Alicante
La calle San Francisco, que conecta la plaza de Calvo Sotelo con el Portal de Elche, se convirtió en 2013 en la popular calle de las Setas gracias a la instalación de las grandes estructuras decorativas diseñadas por el artista de Hogueras José María Escrivá.
Desde entonces, el espacio ha pasado a formar parte de los recorridos turísticos de la ciudad y se ha consolidado como uno de los lugares más fotografiados y reconocibles del centro de Alicante. La transformación buscaba revitalizar una zona que anteriormente presentaba una notable degradación y convertirla en un nuevo foco comercial y turístico.
Precisamente por esa condición de escaparate turístico, el estado de conservación de sus elementos tiene una especial relevancia para la imagen de la ciudad.
Cinco meses después, vuelven las dudas sobre su conservación
La aparición de grietas en tres de las diez setas y el desgaste que empieza a apreciarse nuevamente en el pavimento plantean ahora interrogantes sobre la durabilidad de la intervención realizada esta primavera.
No obstante, la existencia de estas grietas no permite determinar por sí sola si se deben a defectos de ejecución, al uso intensivo de la vía, a movimientos del pavimento o a otras causas, algo que debería establecerse mediante una valoración técnica.
Lo que sí resulta evidente es que la calle San Francisco vuelve a presentar signos de deterioro en un plazo muy reducido después de una intervención cuyo objetivo era precisamente renovar y recuperar la imagen de este enclave turístico.
La evolución del estado de las diez setas y del pavimento durante los próximos meses permitirá comprobar si se trata de desperfectos puntuales o del inicio de un deterioro más generalizado de una actuación que nació con el propósito de devolver a la popular calle de las Setas su mejor imagen.