Parque Central, Vicente Alcaraz, vecinos
El proyecto no incluye el soterramiento total de las vías, sino una solución de “semisoterramiento” mediante cubiertas ajardinadas, una decisión que ha generado rechazo entre vecinos y parte de la oposición

Alicante vuelve a situar el foco en uno de sus proyectos urbanísticos más esperados y, al mismo tiempo, más controvertidos. La presentación celebrada este lunes de las líneas maestras del futuro Parque Central por parte del alcalde, Luis Barcala, el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, no ha despejado las dudas de los barrios colindantes, que consideran que la propuesta “no les cuadra” y temen que el parque vuelva a retrasarse.

Las asociaciones vecinales integradas en la plataforma Por un Parque Central ya han reiterado su histórica reivindicación: ejecutar primero el gran espacio verde y dejar en una fase posterior tanto la estación como las viviendas previstas. El objetivo, insisten, es evitar que el proyecto se dilate aún más tras más de tres décadas de promesas incumplidas.

“No nos cuadra”, resumen desde el movimiento vecinal, que lleva más de 30 años reclamando un parque que elimine definitivamente el impacto de las vías del tren en barrios como San Blas, Benalúa o Ciudad de Asís. A su juicio, la iniciativa presentada esta semana adolece de falta de concreción y sigue supeditando el desarrollo del pulmón verde a operaciones urbanísticas.

El portavoz de Vecindario por un Parque Central, Vicente Alcaraz, ha sido especialmente crítico: «Después de tanto tiempo, nos venden una idea que ni siquiera está en un convenio. Es una idea muy vaga», ha señalado, calificando el planteamiento como «un brindis al sol».

Un proyecto ambicioso… pero con incertidumbres

El plan institucional contempla transformar unos 200.000 metros cuadrados del entorno ferroviario en un gran corredor verde de más de dos kilómetros, con zonas ajardinadas, espacios peatonales y nuevos desarrollos urbanísticos . Sin embargo, no incluye el soterramiento total de las vías, sino una solución de “semisoterramiento” mediante cubiertas ajardinadas, una decisión que ha generado rechazo entre vecinos y parte de la oposición.

Además, el proyecto incorpora la construcción de alrededor de 1.400 viviendas, junto a usos hoteleros y comerciales, lo que ha intensificado las críticas por una posible “dependencia inmobiliaria” del parque . Los colectivos ciudadanos temen que esta estrategia desvirtúe el carácter público del espacio y retrase su ejecución.

A ello se suma otra de las principales incógnitas: la ausencia de plazos concretos. Distintas administraciones han reconocido que, pese a la presentación, todavía no existe un calendario definido ni un proyecto completamente redactado, lo que alimenta el escepticismo ciudadano .

Reivindicación histórica

El Parque Central está llamado a convertirse en el gran pulmón verde de Alicante y a coser la brecha urbana que durante décadas han supuesto las vías del tren. No obstante, su desarrollo acumula retrasos desde hace más de dos décadas, con anuncios sucesivos que no han llegado a materializarse.

Por ello, las asociaciones vecinales insisten en un cambio de enfoque: desvincular la ejecución del parque de otros elementos como la estación intermodal o las promociones residenciales. “Primero el parque, luego el resto”, resumen.

Mientras las administraciones defienden la viabilidad del proyecto y apelan a la colaboración institucional para sacarlo adelante, los vecinos advierten de que seguirán movilizándose para evitar que el Parque Central vuelva a quedarse, una vez más, en el papel.

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