La incertidumbre vuelve a instalarse en los barrios que rodean los terrenos del futuro Parque Central de Alicante. Tras décadas de promesas incumplidas, cambios de criterio y presentaciones que parecen no llegar, las asociaciones vecinales aseguran que el proyecto ha entrado en una nueva fase de bloqueo y exigen a las administraciones que fijen ya un calendario claro para su ejecución.
¿Qué ocurre?
El Ayuntamiento sostiene que el proyecto «está listo» y a la espera de cerrar una fecha conjunta con el Gobierno central para su presentación pública, un acto que, según fuentes municipales, fue aplazado en julio pasado para «ajustar» detalles. Desde el Consistorio, el vicealcalde Manuel Villar ha insistido en que el Ayuntamiento puede presentar el documento cuando se coordinen las agendas.
Sin embargo, los colectivos vecinales denuncian que ese aparente «listo» no se traduce en hechos y que las administraciones —principalmente Ayuntamiento y Ministerio de Transportes/ADIF— se están señalando mutuamente las responsabilidades por el retraso, sin ofrecer soluciones concretas. Esta descoordinación alimenta la sospecha de que el proyecto podría quedar atado a otros procesos (como la estación intermodal o la construcción de viviendas) y demorarse todavía más.
Reivindicaciones vecinales
Las asociaciones que representan a los barrios colindantes —Ciudad de Asís, Benalúa, PAU 1, Princesa Mercedes, entre otros— han reclamado en varios foros y asambleas que la ejecución de la zona verde se tramite y ejecute de manera independiente del resto del ordenamiento y de la estación intermodal. Argumentan que, si se condiciona el parque a la finalización de otros proyectos, «no habrá Parque Central en muchos años». Los vecinos han convocado movilizaciones y asambleas públicas para reclamar transparencia y ritmo de trabajo.
Además, colectivos como “Parque Central, Ya” han convocado concentraciones y han llegado a plantar árboles simbólicamente en los terrenos para visibilizar la necesidad de actuar ya. Estas movilizaciones, explican, pretenden presionar para que el parque no quede supeditado a decisiones que alarguen indefinidamente su puesta en marcha.
Aspectos económicos y de gestión
En el trasfondo técnico y financiero figura la sociedad AVANT (participada por Ayuntamiento, ADIF y Generalitat), que gestiona parte de la ordenación del ámbito OI/2 donde se ubicará el parque. Recientemente el Ayuntamiento aprobó un préstamo extraordinario a AVANT en el marco de los acuerdos de financiación vigentes; no obstante, los vecinos subrayan que los acuerdos financieros no deben ser excusa para paralizar una obra que la ciudad demanda desde hace años.
Qué piden los vecinos y qué dicen las administraciones
· Los vecinos: presentación inmediata del proyecto, calendario público de ejecución, desvinculación de la creación del parque de la ejecución de la estación intermodal y de promociones inmobiliarias, y mayor transparencia en los procesos de participación y decisión.
· El Ayuntamiento: asegura que el proyecto está «terminado» y que solo falta coordinar la fecha de presentación con el Gobierno central.
· El Gobierno central / ADIF: en comunicados y comparecencias públicas han tendido a subrayar la necesidad de coordinación entre administraciones para definir los siguientes pasos, aunque en ocasiones han atribuido la responsabilidad de plazos y trámites a otros interlocutores.
El terreno y la oportunidad perdida
El ámbito OI/2 —los suelos liberados por el trazado ferroviario— supone una franja urbana que puede conectar barrios históricamente separados y convertirse en «el pulmón verde» de la ciudad, con cifras que en proyectos anteriores manejaron superficies significativas de zona verde continua. Para los vecinos, cada demora supone mantener terrenos degradados y perder una oportunidad de mejora ambiental y social para la ciudad.
Mientras persista la falta de calendario y la sensación de que las responsabilidades se lanzan entre administraciones, los colectivos vecinales anuncian nuevas movilizaciones para forzar el desbloqueo del Parque Central. Para muchos residentes la cuestión ya no es política de intenciones: es una demanda de calidad de vida que lleva años esperando una respuesta concreta y, sobre todo, ejecutable.