Los vecinos del PAU II han expresado su rechazo a la decisión del equipo de gobierno que encabeza el alcalde Luis Barcala de ubicar frente a sus viviendas la discoteca prevista dentro de la zona de ocio del Mercadito de Hogueras. Una “ocurrencia”, como la califican desde el barrio, que no ha hecho ninguna gracia a los residentes y que ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre el impacto de los eventos festivos en zonas residenciales consolidadas.
El malestar quedó patente en la última asamblea general del año de la Junta de Distrito 3, donde las quejas vecinales por la futura ubicación de este espacio de ocio centraron buena parte de las intervenciones. Aunque el encuentro se desarrolló en un clima más tranquilo y cordial que en sesiones anteriores, las críticas no desaparecieron y volvieron a señalar la falta de transparencia del Ayuntamiento y la escasa información previa facilitada a los afectados.
Los residentes del PAU II alertan de los problemas de ruido, seguridad y movilidad que puede generar una discoteca al aire libre durante las Hogueras, especialmente en un entorno pensado para el descanso y la vida familiar. Además, denuncian que la decisión se haya tomado sin un proceso real de diálogo con el barrio ni estudios públicos sobre el impacto acústico y organizativo del evento.
Junto a los vecinos, representantes de distintos grupos políticos aprovecharon la asamblea para cuestionar el funcionamiento de los órganos de participación ciudadana. Según se puso de manifiesto, muchos proyectos comprometidos siguen acumulando retrasos y las juntas de distrito continúan teniendo un papel limitado a la hora de influir en las decisiones municipales.
Desde el Ayuntamiento, por su parte, se insiste en que la nueva ubicación del Mercadito de Hogueras busca mejorar la organización de la fiesta y concentrar la oferta de ocio en espacios más amplios, aunque sin detallar aún las medidas concretas para minimizar las molestias al vecindario. Esta falta de concreción es, precisamente, uno de los aspectos más criticados por los asistentes a la asamblea.
La Junta de Distrito 3 cerró así el año con un ambiente menos crispado que en ocasiones anteriores, pero con un mensaje claro por parte del PAU II: los vecinos reclaman información, diálogo y soluciones antes de que la música empiece a sonar frente a sus casas. Mientras tanto, la polémica sobre la ubicación de la zona de ocio del Mercadito de Hogueras sigue abierta y amenaza con convertirse en uno de los focos de conflicto vecinal de cara a las próximas fiestas.