Mutxamel vivió este 1 de marzo una de las jornadas más significativas de su calendario festivo y religioso al conmemorar la Festividad del Milagro de la Llàgrima y ratificar solemnemente el patronazgo de la Mare de Déu de Loreto sobre la Villa, coincidiendo con el V Centenario del inicio documentado de su devoción histórica (1526–2026).
La decisión se produce tras la solicitud registrada el pasado 11 de febrero por la Cofradía de la Mare de Déu de Loreto, en la que se instaba a renovar el tradicional Voto de Acción de Gracias y a reafirmar oficialmente el patronazgo con motivo de esta efeméride. El acuerdo fue aprobado en pleno municipal y leído públicamente tras la misa solemne celebrada en honor a la patrona en la parroquia local.

El alcalde de Mutxamel, Rafael García Berenguer, subrayó durante su intervención el carácter institucional y colectivo del acto, destacando que “la renovación de este voto no es solamente un acto ritual, sino una expresión profunda de memoria, gratitud y compromiso”.
Memoria —explicó— “porque recordamos con respeto y fidelidad a todas aquellas personas que nos han precedido y que han sabido conservar y transmitir esta tradición que forma parte esencial de nuestra identidad colectiva”. Gratitud, “porque el pueblo que hoy somos es fruto del esfuerzo y el sacrificio de tantas generaciones”. Y compromiso, “para que esta herencia continúe viva y nos proyecte hacia el futuro con esperanza y responsabilidad”.
Como gesto simbólico de esta conmemoración histórica, el primer edil hizo entrega de la insignia institucional a la Cofradía de la Mare de Déu de Loreto. La mañana concluyó con una fotografía conjunta en la que participaron la Corporación municipal, la Comisión de Fiestas, cargos festeros y representantes de la parroquia, dejando constancia gráfica de una jornada que refuerza la identidad colectiva del municipio.
Cinco siglos de historia y tradición
La tradición documentada sitúa el origen de la devoción en el año 1526, cuando tuvo lugar el primer hecho conocido como el “Misteri”, recogido en el Libro de la Cofradía y en crónicas históricas de la época. Desde entonces, la figura de la patrona ha trascendido el ámbito estrictamente religioso para convertirse en uno de los principales ejes vertebradores de la vida social, cultural y festiva de Mutxamel.

Dos episodios históricos consolidaron su patronazgo. El primero, el 1 de marzo de 1545, durante una procesión de rogativa por la sequía, cuando la imagen —según la tradición— derramó una lágrima, interpretada como señal providencial tras la llegada posterior de lluvias. Este suceso es el origen del conocido Milagro de la Llàgrima, una de las celebraciones más arraigadas en la localidad.
El segundo acontecimiento tuvo lugar el 9 de septiembre de 1597, cuando una riada que amenazaba el núcleo urbano fue evitada, hecho también atribuido a la intercesión de la patrona. Ambas fechas quedaron integradas en el calendario festivo y constituyen el origen histórico de las actuales fiestas de Moros y Cristianos del municipio.
Con esta renovación solemne del Voto de Acción de Gracias, Mutxamel reafirma la continuidad de una tradición que, desde el siglo XVI, forma parte esencial de su patrimonio histórico, cultural y social, fortaleciendo el vínculo entre pasado, presente y futuro en el marco del V Centenario de su devoción.