El municipio de Sax celebra este 3 de febrero el día grande de sus tradicionales Fiestas de Moros y Cristianos, unas jornadas festivas que durante cinco días —del 1 al 5 de febrero— llenan las calles de música, color, devoción y pólvora en honor al patrón de la localidad, San Blas.
Estas fiestas, profundamente arraigadas en la identidad local, rememoran la reconquista de Sax por las tropas de Jaume I en 1239 y la histórica promesa que los sajeños hicieron en 1627 de celebrar cada año la festividad del patrón con actos que combinan tradición religiosa, desfiles y espectáculo popular.
Un día grande lleno de tradición y participación
El 3 de febrero, día de San Blas, concentra los actos más emblemáticos y emotivos de la programación festiva. Las calles de Sax se llenan de comparsas, trajes tradicionales, música de pasodoble y arcabuces, evocando siglos de historia y sentimiento colectivo. La participación de festeros y vecinos es masiva, y las ocho comparsas de Moros y Cristianos —divididas entre los bandos moro y cristiano— protagonizan desfiles y formaciones que atraen también a visitantes de otras localidades.
Además de los desfiles, la jornada de hoy incluirá actos religiosos en honor a San Blas, actividades musicales, embajadas festivas y momentos de convivencia que refuerzan los lazos comunitarios y el carácter tradicional de la fiesta.
Preparativos y ambiente festivo
Las calles de Sax llevan varios días engalanadas y la programación arranca desde el pasado domingo con eventos previos como conciertos de música festera, organizados por la Unión Musical y Artística de Sax, que contribuyen a ambientar el inicio de las celebraciones.
La Mayordomía de San Blas, junto con el Ayuntamiento, ha coordinado la logística de las fiestas, destacando la aportación de voluntarios y la implicación de numerosos vecinos en la organización de actos que combinan tradición, cultura y devoción popular.
Una tradición con siglos de historia
Las Fiestas de Moros y Cristianos de Sax son consideradas las más importantes del calendario festivo local y constituyen un ejemplo vivo de cómo tradición, historia y participación colectiva siguen confluyendo en las celebraciones populares del interior de la provincia de Alicante.