El pasado fin de semana, España contenía el aliento al ver cómo la bandera nacional se desplomaba contra el suelo en pleno desfile del Día de las Fuerzas Armadas en Vigo. Un imprevisto en el mástil arruinó la solemnidad del acto justo cuando el emblema debía lucir con más fuerza ante las autoridades.
Este lunes, el Ayuntamiento de Alicante protagonizaba otra aparatosa caída, aunque esta vez las costuras que se rompieron no fueron las de una bandera, sino las de los derechos de sus ciudadanos que observaban cómo mientras el alcalde Luis Barcala izaba con orgullo y una sonrisa la Bandera Azul en la Playa de San Juan, la verdadera inclusión se desplomaba en la orilla.
Y es que otro verano más, las personas que precisan del uso de los puntos de playas accesibles para movilidad reducida tendrán que esperar para el baño hasta el día 1 de julio.