Vicente Valero Costa nació en el principado de Villena y estudió en la Universidad Complutense de Madrid. Funcionario de carrera, ya jubilado, ha ejercido diversos puestos en Latinoamérica, Francia, Italia, Grecia y España. Socialista del PSOE auténtico (de Felipe, Guerra y Rubalcava) reside en Alicante y, desde el mirador de su querida Albufereta, en días claros atisba Ïtaca. En su currículum, destacan sus muchos años al frente del instituto Cervantes en París y Roma, sus años también como gobernador civil en Huesca y Tarragona, y el triste suceso protagonizado cuando estaba al frente del Gobierno Civil tarraconense. El atraco con rehenes a una sucursal del Sabadell en la provincia de Tarragona estuvo cerca de causarle la muerte. Se ofreció como canje por los rehenes y tras un cruce de disparos resultó gravemente herido. Afortunadamente, la rápida intervención de un guardia civil, que le introdujo la cánula de un bolígrafo por el cuello para que pudiera respirar, le salvó la vida.
Vicente Valero no puede ocultar su vena socialista, su pasión por la política, pero su gran amor es la literatura. Es autor de la novela histórica «Las huellas del ángel», en la que se narran las vicisitudes de Fernando III y Beatriz de Suabia y de su nieto, el príncipe don Juan Manuel de Villena. A esta novela histórica le siguió «Celia y las libélulas»,que según él mismo precisa, «nada tiene que ver con ese primer libro…¿o sí, dado que la arbitrariedad siempre corrompe al poder?»
En «El Caimán», Vicente Valero adelanta todos los hechos que desde el último cambio de gobierno suceden al relevo en La Moncloa. Las mentiras, los enredos, los sucios manejos de políticos que persiguen su único fín: el poder y el dinero
Un relato sembrado de suspense, magia, espanto, candor y maldad, «Celia y las libélulas» dio paso a la obra que nos descubre no sólo la pasión de Valero Costa por la política, sino lo acertado de su bisturí a la hora de hacer la autopsia al hombre que preside el Gobierno de España, aunque sin citar, en su magnífica obra «El Caimán», a la que siguió «El Caimán II», que descubren, ambas, el destructivo proyecto de un personaje que no es ni psicópata ni egocéntrico: es un amoral dispuesto a acabar con todo lo que se oponga a sus planes.
En «El Caimán», Vicente Valero adelanta todos los hechos que desde el último cambio de gobierno suceden al relevo en La Moncloa del ex presidente del PP Mariano Rajoy. Las mentiras, los enredos, los sucios manejos de políticos que persiguen su único fín: el poder y el dinero, traspasan el umbral de unas páginas que sitúan al lector en un plano de desconcierto y rabia contenidos al comprobar, posteriormente, que los tristes acontecimientos suceden tal y como narra el autor. Marruecos, el robo de los teléfonos de Pedro Sánchez y Begoña Gómez, la decisión sobre el Sahara, la pleitesía al Mohamed, el lento desmantelamiento de las fuerzas de seguridad, las cesiones al independentismo (Valero insiste en llamarle «separatismo»), las leyes del «Sí es sí» y la amnistía, los encuentros secretos con Puigdemont y, como cierre en no dejar títere con cabeza, el objetivo principal de «el Caimán»: la cabeza de Felipe VI. ¿Visionario? ¿vierjo socilista conocedor de lo que fue su partido y en lo que ha quedado?
Vicente Valero Costa lanzado a tumba abierta. Y preparando una segunda parte con las claves de la «operación Koldo» y todas sus ramificaciones. José Luis Ábalos, Víctor de Aldama, Begoña Gómez, el hermanísimo de Sánchez, el fiscal general del Estado y el propio Pedro Sánchez, dentro de una cocktelera de la que saldrá no un brebaje imbebible, sino una auténtica «mascletá». Al tiempo.