El choque entre el Ayuntamiento de Alicante y la Cámara de Comercio por las obras en el centro empresarial Panoramis ha escalado esta semana hasta colocar en la diana a la escuela de negocios que la Cámara ha impulsado junto a la Universidad CEU: el Campus Cámara CEU. Lo que hasta hace poco parecía un conflicto técnico-urbanístico se ha convertido en un enfrentamiento político con acusaciones cruzadas y denuncias públicas de “acoso” e intereses personales. El presidente de la Cámara de Comercio de Alicante, Carlos Baño, denunció en 12TV el comportamiento «chulesco y desproporcionado» del alcalde Luis Barcala, y aseguró no entender los motivos de la paralización, más que un alegato de poder del propio Barcala.
Baño asegura que la Ordenanza Municipal que el Ayuntamiento de Alicante aplica está inspirada en una Ley que ya está derogada, por lo que pide al equipo de gobierno que actualice la ordenanza para permitir la adecuación a la legalidad del proyecto de la escuela de negocios.
El Ayuntamiento de Alicante reclama ahora a la Cámara, en un oficio del Servicio de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento, la presentación de un proyecto refundido que incluya la demolición de la planta superior del local ocupada por la nueva sede cameral en Panoramis, que el Consistorio califica como “ilegalizable”. El Ayuntamiento motivó la decisión alegando la inexistencia de un proyecto válido ante la Autoridad Portuaria —un requisito para obras en suelo de dominio portuario— y condicionó la licencia de obra mayor al nuevo proyecto.
Instrumentalizar los procedimientos
Carlos Baño, presidente de la Cámara de Comercio de Alicante, denuncia públicamente “acoso personal e institucional” y ha acusado al Ayuntamiento y, en concreto, al alcalde Luis Barcala de instrumentalizar los procedimientos para frenar la puesta en marcha de la sede y de la escuela de negocios. Baño ha pedido diálogo y soluciones técnicas, y ha reclamado la implicación de la Autoridad Portuaria y de la gestora del edificio para desbloquear la situación.
Desde la Cámara sostienen, además, que el modelo formativo es “pionero” y que la paralización provoca daños económicos y reputacionales. El Campus Cámara CEU, impulsado por la Cámara de Alicante y la Universidad CEU Cardenal Herrera, inició su actividad académica este otoño y pretende ofrecer programas modulares orientados a profesionales y empresas, por lo que la paralización de las instalaciones supone un perjuicio directo a la oferta educativa ya en marcha.
La relación entre Barcala y Baño atraviesa por un momento tenso y fuentes consultadas por este diario atribuyen la dureza de las actuaciones municipales a factores políticos y personales.
Versión pública y consecuencias
Quienes acusan al alcalde apuntan que la orden de requerir el proyecto de derribo responde menos a razones estrictamente urbanísticas y más a un choque personal y político con el presidente de la Cámara, Carlos Baño —una tesis que el propio Baño ha repetido en varias entrevistas—. Desde el Ayuntamiento niegan que exista motivación de vendetta, pero la polémica ya ha prendido en el mundo económico local y ha generado inquietud entre empresas, formadores y estudiantes del nuevo campus.
La controversia convierte una cuestión técnica en un pulso político con un coste potencial para uno de los proyectos formativos más visibles de la ciudad. Si la tensión no se reconduce con diálogo institucional, lo que empezó como la adecuación de una sede puede acabar afectando la continuidad del Campus Cámara CEU y la imagen de Alicante como polo de atracción para iniciativas educativas y empresariales.