La investigación se inició después de que el departamento de seguridad de unos grandes almacenes alertara a la Policía de una posible estafa relacionada con la compra de un teléfono móvil de alta gama. El terminal había sido adquirido mediante una tarjeta bancaria utilizada de forma fraudulenta y entregado a una tercera persona por uno de los repartidores del establecimiento.
Los responsables de seguridad detectaron posteriormente una segunda compra sospechosa, también de un teléfono de alta gama, en esta ocasión asociada a otra víctima. Las similitudes entre ambos casos, especialmente la zona de entrega y el método empleado, hicieron sospechar que las operaciones podían estar relacionadas.
Una entrega controlada permitió detener a tres sospechosos
Ante la segunda compra, los agentes organizaron una entrega controlada y establecieron un dispositivo de vigilancia alrededor del domicilio donde debía recibirse el paquete.
Los policías localizaron en las inmediaciones a tres hombres que permanecían a la espera. Cuando llegó el repartidor, los sospechosos se aproximaron y le reclamaron la entrega del paquete. Los agentes intervinieron inmediatamente, se identificaron como policías y procedieron a detenerlos.
Durante el registro de sus pertenencias y del vehículo en el que se desplazaban, los investigadores encontraron dos teléfonos móviles todavía precintados y otro paquete procedente del mismo establecimiento que permanecía sin abrir.
Siete estafas por más de 10.500 euros
El análisis de los efectos intervenidos y de la información obtenida durante la investigación permitió a los agentes relacionar a los detenidos con otras operaciones fraudulentas.
Las pesquisas determinaron que los sospechosos habrían realizado múltiples compras fraudulentas en Alicante, Elche, Murcia y Cartagena, con un perjuicio económico superior a los 10.500 euros.
Los investigadores localizaron a los titulares de las tarjetas bancarias utilizadas en las operaciones y comprobaron que ninguno de ellos había realizado las compras. Además, las víctimas ya habían presentado las correspondientes denuncias.
En total, la Policía Nacional ha podido esclarecer siete delitos de estafa.
Un cuarto detenido y más dispositivos intervenidos
La investigación permitió identificar posteriormente a un cuarto presunto integrante de la organización. Los agentes determinaron que los cuatro investigados estarían vinculados a un grupo criminal dedicado a obtener productos de alta gama mediante el uso fraudulento de tarjetas bancarias.
Tras localizar y detener al cuarto sospechoso, los agentes registraron su domicilio, donde intervinieron diversos dispositivos electrónicos de alta gama que estarían relacionados con los hechos investigados.
Las actuaciones policiales permitieron además recuperar distintos efectos procedentes de las estafas, cuyo valor aproximado asciende a 4.500 euros.
Así conseguían acceder a las cuentas de las víctimas
El grupo utilizaba técnicas de ingeniería social para conseguir los datos necesarios para ejecutar las operaciones fraudulentas. Los sospechosos contactaban con las víctimas haciéndose pasar por personal de seguridad del establecimiento y, mediante engaños, conseguían que facilitaran códigos de verificación.
Con estos códigos podían acceder a las cuentas de cliente y efectuar compras de productos de alta gama. Los pedidos se realizaban utilizando datos que no coincidían con los titulares de las tarjetas y posteriormente eran entregados mediante servicios de paquetería sin una identificación efectiva de la persona que recibía el producto.
Además, al tratarse de tarjetas de pago diferido, las víctimas no siempre detectaban inmediatamente los cargos fraudulentos, sino que podían descubrirlos al recibir la liquidación del mes siguiente.
Los cuatro detenidos, una vez finalizadas las diligencias policiales, fueron puestos a disposición de los juzgados de instrucción de guardia de Elche.