opinión Avilés
El camino a la nada de Sánchez parece inevitable a poco que uno sea mínimamente observador y no un seguidor ciego de las publicaciones en redes del ministro de transportes

No  entraremos en exégesis bíblicas, no vamos a profundizar en significados del Apocalipsis, ese libro que la jerarquía etiquetó como revelado  – no hay nada revelado, todos los libros del mundo han sido escritos por hombres- y que adjudicó al apóstol Juan, al que llamaban el más querido de Jesús, el que lo acompañó a la cruz y al que Jesús de Nazaret, antes de ser asesinado, encargó el cuidado de su madre. No  entraré en si Juan fue capaz, y le dio tiempo, a escribir el evangelio que lleva su nombre, las cartas que se le atribuyen y el propio Apocalipsis  del que mucha gente habla y pocos, poquísimos, han leído.

No voy a entrar, me gusta la palabra, a elucubrar sobre segundas venidas del Mesías, catástrofes mundiales, falsos dioses, fines del mundo ni juicios finales, en los que me gustaría estar para mandar a más de cuatro y de cuarenta a la mierda, en la que deberían estar, por lo menos, un par de meses, que eso de las condenas eternas me suena a rollo curil, arzobispal, mongil y hasta sacristanero, que no se creen ni quienes me lo predicaban.

Sánchez ha demostrado sobradamente una capacidad de lucha y de resistencia  fuera de lo común.

Centrémonos. El apocalipsis, la caída, el hundimiento, el camino a la nada de Sánchez parece inevitable a poco que uno sea mínimamente observador y no un seguidor ciego de las publicaciones en redes del ministro de transportes o de ese que opta ahora a la comunidad de Madrid y no sé ni como se llama su ministerio, para la transformación publica, funcionarial y digital española. Es casi comúnmente aceptado, salvo por los fieles absolutos, que Sánchez ha convertido a un partido de izquierdas en una grey acrítica que solo espera una palabra del jefe para aplaudir y asentir fuera de cualquier circunstancia.

Sánchez ha demostrado sobradamente – y me quito el sombrero- una capacidad de lucha y de resistencia  fuera de lo común. Yo, con mis pocas entendederas no comprendo cómo un hombre puede gobernar un país con tanta gente suelta por la calle, sin ser capaz de tener un presupuesto  que le diga cuanto dinero recauda y cuanto puede gastar, sin aprobar ni una ley porque a cada cosa que se le ocurre, le salen setenta y ocho adversarios, y, mucho más, cuando esos adversarios y gente que lo putea y le lleva a la contraria, por delante y por detrás,  dice luego que son el gobierno progresista de coalición. Tiene a sus enemigos en la propia casa. Esto me lleva necesariamente a aquella guerra de cachondeo   en la que un soldado le decía al otro: ¡Cuerpo a tierra que vienen los nuestros!

Se me atragantan los polvorones

En mi larga y ruinosa existencia, en la que he devenido  – noten el detalle culto y hegeliano, usando el verbo devenir- de opositor de éxito a individuo pobre y abandonado, lejos de cualquier gloria mundana, que se viste, incluso para la cena de nochevieja, en el mercadillo de Babel. En mi larga trayectoria, desde la nada hasta las más altas cotas de la miseria, mil veces por lo menos y tirando bajo, me he tenido que preguntar acerca de algún amigo: ¿Por qué me odia este si nunca le he hecho un favor?  Vas para arriba y para abajo, convives, sales de marcha y tienes  amigos que  crees insobornables, uña y carne, mucho más que familia. De golpe un ascenso, dos niveles en la administración, un divorcio, una herencia, un décimo de lotería, un evento literario incluso, una posibilidad de medrar…y la amistad se va a la mierda y el que era carne de tu carne, aquella que creías que no te fallaría  jamás – he dicho fallar- te pega una puñalada por la espalda y mira para otro lado como si no te conociera de nada.

Sánchez, el del manual de resistencia, el que recorría España con el Peugeot y pagando la gasolina a escote  – tampoco me voy a meter en camisas de once varas con financiaciones espurias- ha visto los puñales clavados en sus carnes con traiciones vergonzantes – presuntamente-. Los que se jugaban el cuello por el país, tenían vis a vis a escondidas con comisionistas sin escrúpulos y les gustaba mucho más un vis a vis con cuatro gin tonic en las Tigresas lujuriosas que una sesión para aprobar un plan de vivienda para jóvenes en la Carrera de San Jerónimo. No os riais que no tiene gracia. Tú nombras a un tío que te parece intachable, que es tu amigo, que dice que jamás te hará que te pongan la cara colorada por su culpa. Lo haces ministro a él y a sus colegas que te juran apoyo  y, a poco que te descuidas, hay que guardar los cubiertos, si lo invitas a comer en tu casa.

Podemitas, sumandos, puigdemones, peneuveros, bildutarras, esquerros…¡No importan las ideologías! ¡Todos juntos a la casa común de la izquierda! Y al primer tapón… zurrapa y desbandada.

Oye…olvídate del golpe de octubre, que eso no fue golpe ni nada. Y tú les haces una ley de amnistía que es mucho peor y más vergonzante que aquella de la patada en la puerta de Corcuera. Oye, que mi jefe va a venir de Waterloo y luego se va a escapar. Nada, no pasa nada, vosotros tranquilos que ese día nosotros estamos tomando el sol en las playa nudistas de Vera mientras él mitinea a sus fieles, hace el signo de la victoria  y se fuga por donde ha venido. Oye que nosotros tenemos que escenificar discrepancias porque hay que cuidar a nuestros votantes… que vamos a empezar a ponerte pegas en el parlamento, pero no te preocupes que es puro teatro. Tenemos que trabajar nuestra propia identidad por si las elecciones. Perfecto, vosotros haced lo que queráis pero no se os ocurra juntaros con la derecha y con la ultraderecha a aprobar una moción de censura porque se os va el sueldo a la mierda y no volvéis a ser ministros en la puta vida, que tengo varias ideas brillantes que me van a catapultar de nuevo. Y este, el del quiosco de León, por poner un ejemplo. Vuelve a vender marcas y abecés, y lecturas y holas y a rascar fríos  al lado de los maristas leoneses hasta que se quede calvo. No te preocupes jefe   – dice uno de los más fieles- que esto es puro teatro y a poco que te descuides les metemos dos de Paquirrín, cuatro del cese del entrenador del Madrid y un par de fichajes de embapés o de algún otro famoso y los despistamos sin que se den cuenta. Eso sí, nosotros montamos cuatro manifas de elegetebis, tres del calentamiento en cualquier sitio y una firma para que los obispos paguen por aquellos curas que le metían mano a los chiquillos en los colegios y …arreglado.

Sigamos con los curas. Decía Mircea Eliade – un genio- que la religión tiene una de las patas de su poder en la lejanía. Eso de poner cara de ausente, como de gilipollas, como de ciego y sordo ante el ambiente. Eso de hablar raro, con latines y griegos y con humos de incensario y luces y sombras…da  mucho poder. María Jesús Montero – mira que me gustaba a mi esta mujer hasta que se me murió el amor, como a una novia que tuve en el paleolítico, que me quería a morir, hasta que un día llegué a la cama sin avisar, con un pijama de fantasía comprado en galeriaspreciados,  y estaba ocupada por un gordo que fumaba Farias-. Esto no es lo que parece. Esa es la misma excusa que ha usado la ministra de hacienda. Estoy esperando una inspección porque en lugar de multarme les voy a dar pena. María Jesús, mi paisana se ha liado con la ordinalidad. Maldita palabra. A las órdenes de Junqueras, que paga el sillón del presidente,  intentan convencer a todos de que la ordinalidad es un modo de repartir ecuánime y proporcional y no solo no convencen a nadie, sino que se ponen en contra hasta a los suyos. Page y Barbón se han hecho de derechas por culpa de la ordinalidad. ¿Quién cojones se habrá inventado esa palabra para hundir a María Jesús, mi paisana que tanto me gustaba?

Hay que reaccionar rápido, hay que tomar medidas para remontar: limpiemos el ayuntamiento de Alicante de inútiles   – ya les contaré mi odisea ¿ o se dice osadía? Intentando hacer tai chi para vejestorios-, ayudemos a Trump a invadir Groenlandia, Méjico, Colombia y Cuba. Mandemos a las tropas de Trillo, los que reconquistaron Peregil, a bombardear Irán, que estos cabrones de ayatollahs matan a los manifestantes como si se merendaran unas suras de su libro coránico. Metamos en la cárcel a Julio Iglesias y a Plácido Domingo. Ponedlos en el chabolo con un senegalés  y grabadles un video en el que se vea cómo huyen de la quema. Hagamos un bloque de pisos baratos en el basurero que hay junto a los juzgados y alquilémoslos por diez euros al mes. Cualquier cosa vale para evitar el apocalipsis.

 

1 comentario en «El apocalipsis sanchista»

Si deseas aportar tu opinión sobre esta noticia, por favor, deja aquí tu comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Alicante Al Día

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo