Desde este lunes, los populares Tuk-Tuk turísticos ya no pueden circular por el casco antiguo de Alicante. El Ayuntamiento ha decretado la prohibición de acceso de estos vehículos al Castillo de Santa Bárbara, la Ermita de Santa Cruz y las empinadas calles del barrio histórico, poniendo fin a una actividad que en los últimos meses había generado quejas vecinales y problemas de movilidad.
La medida afecta a cuatro empresas que actualmente ofrecían este tipo de transporte turístico en la ciudad. Dos años después de su llegada a Alicante, este domingo fue el último día en que los Tuk-Tuk pudieron acceder al casco antiguo.

Fuentes municipales explican que la decisión responde a motivos de seguridad y convivencia, ya que el reducido tamaño y la elevada pendiente de muchas calles del barrio dificultaban la circulación de otros vehículos y el tránsito peatonal. Además, algunos residentes habían denunciado el ruido y la presencia constante de los vehículos eléctricos en zonas de especial valor patrimonial.
Con esta medida, el Ayuntamiento busca preservar el carácter histórico y peatonal del casco antiguo, al tiempo que estudia alternativas para compatibilizar el turismo con la protección del entorno urbano.