Mercado Abastos Santa Pola1
Tras su actividad diaria y su carácter popular, el mercado esconde una historia singular marcada por proyectos inacabados, derrumbes y transformaciones arquitectónicas que han convertido al inmueble en uno de los edificios más curiosos del patrimonio urbano santapolero

El Mercado de Abastos de Santa Pola es mucho más que un espacio dedicado al comercio local. Cada mañana, este emblemático edificio situado junto al castillo-fortaleza de la villa marinera se convierte en punto de encuentro para vecinos y visitantes que buscan productos frescos y de proximidad: carnes, pescados recién llegados de la lonja santapolera, frutas y verduras de la Vega Baja, salazones, dulces y otros productos tradicionales muy apreciados por el consumidor local.

Sin embargo, tras su actividad diaria y su carácter popular, el mercado esconde una historia singular marcada por proyectos inacabados, derrumbes y transformaciones arquitectónicas que han convertido al inmueble en uno de los edificios más curiosos del patrimonio urbano santapolero.

Quien pasea por los alrededores del castillo probablemente se fija en la peculiar fachada principal del mercado. Lo que muchos desconocen es que ese acceso monumental formó parte, originalmente, de un templo religioso que nunca llegó a terminarse: la conocida “Iglesia Rota”.

De la Iglesia Nueva a la “Iglesia Rota”

La llamada Iglesia Nueva de Santa Pola comenzó a construirse el 10 de octubre de 1861 con el objetivo de convertirse en un nuevo templo parroquial para la población. Las obras se prolongaron durante décadas y estuvieron marcadas por numerosos contratiempos, entre ellos derrumbes de parte de la bóveda y daños ocasionados por movimientos sísmicos, según recogen distintos estudios históricos.

Pese a los cambios de maestros de obras y a los intentos de continuar el proyecto, la iglesia nunca pudo concluirse. A comienzos del siglo XX, el edificio ya era conocido popularmente como la “Iglesia Rota”, debido a su deteriorado estado y al abandono definitivo de las obras por motivos económicos.

El templo jamás llegó a utilizarse como iglesia, aunque parte de su estructura permaneció en pie durante años como testimonio de aquel ambicioso proyecto frustrado.

El nacimiento del mercado municipal

Fue durante la década de 1930 cuando el Ayuntamiento decidió aprovechar los restos conservados de la antigua iglesia para levantar el Mercado de Abastos de Santa Pola. Las obras se desarrollaron entre 1935 y 1938 y fueron ejecutadas por el maestro de obras ilicitano Sr. Mora.

Actualmente, la fachada principal sigue conservando importantes vestigios del antiguo templo. Entre ellos destaca la base de la torre sobre la que debía levantarse el campanario, así como la gran puerta de acceso con su característica escalinata, elementos que aún hoy recuerdan el pasado religioso del edificio.

Diversos historiadores también han señalado el parecido arquitectónico entre esta fachada y la de la Iglesia de San Jaime de Guardamar del Segura, vinculada a los proyectos arquitectónicos posteriores al terremoto de Torrevieja de 1829.

Un símbolo de la vida cotidiana santapolera

Más allá de su singular historia, el Mercado de Abastos continúa siendo uno de los espacios más representativos de la vida cotidiana en Santa Pola. Desde primeras horas de la mañana, sus puestos mantienen viva la tradición comercial y gastronómica de la localidad, ofreciendo productos frescos ligados al mar y a la huerta alicantina.

El edificio representa hoy una curiosa unión entre patrimonio histórico y actividad comercial, convirtiéndose en uno de los rincones con más personalidad del casco urbano santapolero y en un ejemplo de cómo un proyecto arquitectónico inacabado acabó transformándose en uno de los lugares más emblemáticos de la villa marinera.

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