El segundo festejo de la Feria Taurina de San Juan y San Pedro 2025 colocó el «no hay billetes» y logró el mágico efecto de encender los tendidos con el arte sobre el ruedo de José María Manzanares, Andrés Roca Rey y Samuel Navalón. Cuatro orejas se repartió la terna, con doble trofeo para el peruano que buscó el triunfo redondo en su segundo enemigo sin lograrlo, gracias a un presidente que supo estar en su sitio y aplicar correctamente el reglamento. Porque, ¿Cómo se pueden conceder dos orejas cuando se lidia un manso de campeonato y se ejecuta un espadazo desprendido y atravesado?

A tenor de lo anterior, se me puede alegar que es el público quien manda y ese público exigía la segunda oreja. Pero no conviene olvidar que el público manda, de acuerdo, pero es el presidente quien decide. Y la concesión de la segunda oreja le corresponde a él por derecho y por reglamento. Entendió que Roca Rey no se merecía la segunda oreja y el toro no se merecía la vuelta al ruedo. En mi modesto entender, el peruano hizo una faena digna, de oreja, pero nunca de dos ni, por supuesto, de dos vueltas al ruedo.

Comprendo, y hasta justifico, que la gente llenó el coso de la Plaza de España con grandes ilusiones de ver un gran espectáculo y pasarlo en grande. Entiendo también que el público se sienta soberano a la hora de dictaminar lo que le gusta y lo que rechaza, pero hay que comprender también que en el palco hay un presidente y unos asesores que valoran el conjunto. O sea, la calidad y la bravura del toro, la colocación y el ánimo del torero, la ejecución de las suertes y el remate final. Si el toro mansea, si el torero se aprovecha de la ocasión para buscar el favor del respetable sin tener en cuenta al buen aficionado que sí sabe valorar lo que hay sobre el albero, llegamos a la conclusión final de que, en efecto, el público manda, pero el presidente decide.

La corrida de Victoriano del Río Toros de Cortés fue muy irregular. Peligroso el primero, lidiado por Manzanares; manejables y nobles los restantes, pero faltos de fuerza, Manso el quinto y un punto brusco el último de la tarde.

José María Manzanares lo intentó con el primero, aunque fue en su segundo enemigo donde lució la clase, el empaque y la torería que atesora. Manejó la espada con eficacia y cortó una oreja en su segundo que pudieron ser dos de haber redondeado la estocada. Media efectiva que no caló en el público.
Roca Rey, en su línea, valiente, en un palmo de terreno, en su estilo y con un repertorio larguísimo de pases, cortó una oreja en cada toro y salió en hombros por la puerta grande, aunque con el amargo sabor de no recibir la segunda oreja de su segundo enemigo. Dos vueltas al ruedo en ese toro como desagravio ante la presidencia.
Samuel Navalón se jugó la vida. Su primero le sorprendió al rematar un pase de pecho y se libró milagrosamente de una cornada fea. Tiene condiciones para triunfar, le sobra valor, aunque se le ve algo acelerado y con ganas de pelea. Su quite al toro de Roca Rey fue una declaración de guerra. Cortó una merecida oreja en su presentación en la plaza alicantina.
FICHA TECNICA
Sábado 21 de junio de 2025. Segundo festejo del abono ferial.
Toros de Victoriano del Río y Cortés. De irregular presentación, manejables para la lidia. El primero, peligroso y el último, manso.
Presidió el festejo Manuel García, correctamente y aplicando el reglamento. Fue abroncado por no conceder la segunda oreja a Roca Rey en su segundo toro.
José María Manzanares. De azul noche y bronce. Ovación y oreja.
Andrés Roca Rey. De pistacho y oro. Oreja y oreja con fuerte petición de la segunda. Dos vueltas al ruedo. Salió en hombros por la puerta grande.
Samuel Navalón. De rosa carmín y oro. Ovación y oreja.