En el barrio Alonso Cano, una pequeña zona residencial de Alicante con 138 viviendas, los vecinos llevan años reclamando mejoras en limpieza, mantenimiento y servicios públicos. Alicante Directo visitó el barrio para conocer de primera mano la situación. Paulino Rocamora, presidente de la Asociación de Vecinos “La Amistad de Alonso Cano”, nos recibió en la sede vecinal.
Alicante Directo: Paulino, gracias por atendernos. Para empezar, ¿Cómo es el barrio de Alonso Cano?
Paulino Rocamora: Pues mira, es un barrio muy pequeño, ya lo sabéis. Aquí hay 138 viviendas, nos conocemos todos de muchos años, vivimos tranquilos, pero también tenemos muchas carencias. Antes venía más gente de otros barrios, pero ya no tanto. Somos pocos y, la verdad, aquí cada uno va a lo suyo.
“Las viviendas sociales están abandonadas”
Pregunta: Muchas de las viviendas son del Instituto Valenciano de la Vivienda, ¿verdad?
Respuesta: Sí, casi todas. Yo vivo de alquiler desde el año 95, cuando se inauguraron. Pero ahora el mantenimiento brilla por su ausencia. Antes venían a reparar desperfectos de agua o luz; ahora nada. Han cerrado la oficina que teníamos cerca y si algo se estropea, tenemos que arreglarlo nosotros.
“La asociación mantiene vivo el espíritu del barrio”
P: Hablemos de la Asociación de Vecinos. Se llama “La Amistad”, un nombre muy bonito. ¿Qué actividades realizáis?
R: Aquí se hacen cosas que organiza el Ayuntamiento: charlas, talleres, actividades con niños… pero cada vez menos. Antes venían monitores, se hacían cursos, juegos, reuniones. Ahora, hasta que no nos vuelvan a avisar, no se hace nada. Y los pocos que participamos somos sobre todo mayores, aunque también vienen algunos niños.
“Hay familias con dificultades, pero también mucha unión”
P: Sabemos que hacéis también un trabajo de integración social en el barrio.
R: Sí, aquí siempre ha habido familias con problemas y niños que necesitan apoyo. Antes la policía venía a comprobar si los pequeños iban al colegio. Hoy no tanto, pero seguimos pendientes entre nosotros. En general, hay buena convivencia.
“Estamos muy dejados: sin limpieza, sin mantenimiento y sin apoyo”
P: Paulino, al llegar hemos visto suciedad y deterioro. Los escalones, por ejemplo, parecen peligrosos.
R: Sí, eso lo dijo el alcalde Alperi cuando vino hace años. Mandó pintarlos de rojo para evitar tropiezos. Pero desde entonces, nadie ha vuelto a reparar nada. Hay personas mayores que se pueden caer. Y el barrio está sucio, sin baldeo ni limpieza. Solo barren tres días a la semana: lunes, miércoles y viernes. Los demás, nada.
“Hay cucarachas, malos olores y ratas”
P: ¿Y los problemas de salubridad?
R: En verano hay muchas cucarachas y mosquitos. Hace falta fumigar. También huele mal el alcantarillado y los contenedores están llenos de bolsas que la gente deja fuera. Los barrenderos dicen que no pueden con todo, y lo entiendo, pero aquí no viene nadie a limpiar bien.
“Tres meses sin ascensor: la gente no podía salir de casa”
P: Hemos sabido que ha habido problemas con los ascensores.
R: Sí, en mi bloque estuvimos más de tres meses sin ascensor. Hay personas mayores y con movilidad reducida que no podían bajar ni subir. Lo reclamamos muchas veces y nada. Al final vino una empresa de Valencia y lo arregló, pero cuesta que nos hagan caso. Aquí hay gente que lleva años sin poder salir de casa.
“El Ayuntamiento solo se acuerda de nosotros en fiestas”
P: ¿Cuáles son los principales problemas del barrio?
R: La limpieza, el mantenimiento y la falta de atención. Aquí solo venían cuando había fiestas, que ya ni se hacen. No bardéan nunca, los árboles están sin podar, las calles sucias. Hemos pedido muchas veces que vengan, pero siempre es lo mismo: que si un departamento, que si otro… y al final, nada.
“Antes hacíamos fiestas, ahora ya ni eso”
P: ¿Por qué ya no hacéis fiestas?
R: Porque cuando las hacíamos, al día siguiente estaba todo roto. Las mesas, las sillas… destrozadas. Uno se desanima. Hacíamos las fiestas con ilusión, pero sin apoyo ni respeto, ¿para qué? Así no se puede.
“Somos un barrio trabajador, payos y gitanos conviviendo en paz”
Más adelante, otros vecinos como Pedro Barrull y Juan Martínez nos mostraron el estado del barrio: calles sucias, árboles sin podar, un campo de fútbol y pistas de petanca abandonadas. “Aquí convivimos payos y gitanos sin problemas”, nos decía Juan, vicepresidente de la asociación. “Somos un barrio trabajador, pero nos tienen olvidados.”
“Necesitamos cursillos de verano, columpios y deporte”
En el tramo final del programa, conocimos a Andrea Rocamora, nieta de Paulino y una de las pocas jóvenes que aún participa en la asociación.
“Antes hacíamos cursillos de verano, excursiones, venían profesores y nos divertíamos mucho”, cuenta Andrea. “Ahora no hay nada. Queremos que vuelvan los cursos, los juegos, los columpios. El campo de fútbol y la petanca están llenos de basura. Aquí no se puede jugar. Queremos que el alcalde venga a ver cómo vivimos.”
“Aquí seguimos, con esperanza”
A pesar del abandono, los vecinos de Alonso Cano mantienen la esperanza. Desde la Asociación “La Amistad”, Paulino y su equipo siguen reclamando lo que consideran justo: limpieza, mantenimiento, actividades y presencia institucional.
“Solo pedimos que nos traten como a los demás barrios. Que vengan, que nos escuchen, y que cumplan. No pedimos más”, concluye Paulino Rocamora.