La Policía Nacional ha liberado a Eva, una mujer de 50 años, que permaneció retenida durante siete días en un piso ubicado en el barrio de Juan XXIII de Alicante, donde fue objeto de violencia, violación y trato degradante. Según han confirmado fuentes policiales a Alicante Al Día, los detenidos son inmigrantes irregulares de origen magrebí con antecedentes penales, y uno de ellos habría ejercido el papel principal en los hechos, mientras los otros dos son cómplices de la retención de la mujer.
Los hechos
La víctima acudió el pasado 1 de noviembre al domicilio, situada en el citado barrio, acompañada de una mujer que la había invitado a “tomar unas copas con unos amigos”. Una vez dentro del piso, la conocida la dejó sola y los tres hombres que allí había —según su relato— la ataron en una habitación preparada con cartones, la amordazaron y le impidieron salir o comunicarse.

Al día siguiente, el agresor comenzó a someterla a agresiones sexuales continuadas y a tratos degradantes: le cortó el pelo, la ató con bridas, y llegó a causarle quemaduras en el torso y las piernas con un pequeño soplete, según declaró la víctima. La Policía la encontró semiinconsciente y en muy mal estado de salud.
La liberación se produjo gracias a la llamada de otra joven que acudió al piso acompañada por la compinche del agresor -probablemente engañada para correr la misma suerte que Eva- y vio que la mujer pedía ayuda. Salió del piso y alertó a la Policía, que rápidamente entró en el inmueble y detuvo los implicados por los hechos, agresor principal y cómplices de la retención ilegal, lo que permitió que, tras su identificación, se procediera al ingreso en prisión provisional de los tres implicados.
Según fuentes policiales, los tres hombres —el presunto autor material y sus dos jóvenes cómplices— ya han ingresado en prisión por orden judicial.
Contexto y relevancia
Este caso se inscribe en un escenario preocupante de narcopisos que, además de servir como punto de venta de drogas, se convierten en lugares de terror para personas que son retenidas, vejadas o explotadas. Las autoridades advierten que este tipo de viviendas clandestinas suponen una triple vulnerabilidad: delictiva por narcotráfico, de género por agresiones sexuales, y de libertad personal por detenciones ilegales.
La Policía Nacional ha subrayado que el rápido aviso de la testigo y la cooperación ciudadana fueron esenciales para evitar un posible desenlace aún más grave.
Llamamiento y próximos pasos
La investigación sigue abierta para esclarecer la implicación exacta de la mujer que acompañó a la víctima hasta el piso y la participación de los dos jóvenes que colaboraron en la retención, así como para determinar la existencia de explotación sexual o tráfico de personas vinculado al inmueble. Asimismo, se aguarda la comparecencia ante el juzgado de instrucción correspondiente para que se concrete la acusación formal y se fije la medida provisional de prisión para los detenidos.
Desde el ámbito de víctimas de violencia sexual se hace un llamamiento a la denuncia y al apoyo institucional para casos que a menudo se desarrollan en el silencio de pisos clandestinos, donde las víctimas quedan aisladas y sometidas.