El verano encara su recta final con temperaturas todavía elevadas y con un Mediterráneo que se encuentra en valores excepcionalmente altos. El director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante y catedrático de Medio Ambiente, Jorge Olcina, analiza en una entrevista concedida a 12TV al periodista Andrés Maestre la evolución del tiempo durante las próximas semanas y las consecuencias que puede tener el calentamiento del mar cuando llegue el otoño.
Olcina considera que el verano de 2026 se encuentra dentro de una tendencia de temperaturas cada vez más elevadas y destaca especialmente el comportamiento de las noches, cada vez más cálidas. Además, advierte de que el Mediterráneo, con registros cercanos a los 30 grados, constituye uno de los principales factores que habrá que vigilar de cara a la temporada de lluvias.
«Estamos dentro de una tendencia de veranos cada vez menos confortables»
Pregunta: Jorge, ¿estamos ante un verano excepcional o lo que está ocurriendo con las olas de calor responde a una tendencia?
Jorge Olcina: Llevamos años dentro de esta tendencia. Yo siempre marco 2010 como un año de tránsito. A partir de entonces, el proceso de calentamiento se está notando de forma continuada. Este 2026 está siendo un año muy duro. A finales de mayo ya tuvimos un primer episodio de aire sahariano y desde entonces la situación no ha terminado de relajarse.
Estamos dentro de una tendencia de veranos cada vez menos confortables térmicamente. Se baten récords en diferentes puntos porque se alcanzan temperaturas muy altas. Este año, además, está destacando especialmente el comportamiento de las noches.
Las noches tropicales, una de las principales preocupaciones
P: ¿Es más preocupante el calor nocturno que el que se registra durante el día?
R: Sí. Estamos teniendo noches muy calurosas y noches tropicales o ecuatoriales, con temperaturas superiores a los 25 grados incluso en zonas del interior de la provincia, algo que no era tan habitual.
El problema es que el calor nocturno no permite descansar. En personas mayores o con enfermedades previas, especialmente respiratorias o cardíacas, puede agravar determinadas patologías. El calor peligroso muchas veces es el nocturno porque no deja que el cuerpo se recupere.
P: Y mirando ya al final del verano, ¿qué podemos esperar durante las próximas semanas?
R: Agosto puede tener todavía episodios de calor importantes, pero estadísticamente después del 15 de agosto la insolación disminuye y los rayos solares llegan con una inclinación menor. Eso hace que, en condiciones normales, las temperaturas comiencen a bajar.
Ahora bien, hay años en los que el calor se prolonga hasta finales de agosto. En 2023 y 2025, por ejemplo, tuvimos temperaturas muy elevadas prácticamente hasta los últimos días del mes.
Por tanto, no podemos descartar que tengamos nuevos repuntes de calor durante la recta final del verano. Lo que sí vamos observando es que, especialmente en el interior de la provincia, las noches comienzan a ser algo más agradables conforme avanza agosto.
El Mediterráneo ha llegado a los 30 grados
P: Uno de los aspectos que más llama la atención este verano es la temperatura del mar. ¿A cuánto está el Mediterráneo frente a Alicante?
R: Estamos prácticamente en los 29 grados de forma continuada frente a las costas de Alicante y seguramente alcanzaremos los 30 grados en los próximos días.
Los primeros días de agosto suelen registrar el pico máximo de temperatura superficial en la cuenca del Mediterráneo. Ya hemos alcanzado puntualmente esos valores, pero podemos tener periodos en los que el agua llegue a los 30 grados de forma más continuada.
Y esto tiene una consecuencia muy importante: el mar tarda mucho en perder esa temperatura. El agua caliente mantiene durante la noche el calor y contribuye a que las temperaturas nocturnas no bajen suficientemente.
«El calor que se acumula ahora en el mar es lo que más preocupa»
P: ¿Y por qué es tan importante la temperatura del Mediterráneo cuando hablamos ya del otoño?
R: Porque tenemos un factor importante en el mar. Desde hace años estamos viendo temperaturas muy elevadas. Si ahora estamos en torno a los 29 o incluso podemos llegar a los 30 grados, después el mar tarda mucho en enfriarse.
Recordemos que durante la famosa DANA de Valencia el mar todavía estaba a 23 o 24 grados a finales de octubre. Por tanto, tenemos ahí un factor de riesgo.
Desde el 1 de septiembre vamos a estar pendientes cuando aparezca una situación delicada que pueda provocar un episodio de lluvias intensas. El calor que se acumula en el mar ahora es lo que más preocupa en toda la investigación climática.
P: Entonces, ¿podemos decir que después del verano tendremos una DANA?
R: Eso no se puede saber. El hecho de que el mar esté muy caliente no significa que necesariamente vaya a producirse una DANA. Ha habido años en los que el Mediterráneo se ha calentado mucho y posteriormente no hemos tenido un episodio de estas características.
Lo que sí sabemos es que el mar caliente constituye un factor de riesgo porque favorece una elevada evaporación y proporciona mucha humedad disponible. Por eso debemos estar preparados.
Sabemos que llegará algún episodio de lluvias intensas, con mayor o menor intensidad. Lo que no sabemos es en qué localidad, en qué momento ni con qué intensidad.

«El verano se ha convertido en una estación poco confortable»
P: ¿Estamos preparados en Alicante para este nuevo escenario climático?
R: En algunos aspectos sí. Por ejemplo, Alicante tiene bastante bien controlado el problema de la sequía y se están realizando actuaciones para reducir el impacto de las inundaciones en la trama urbana.
Pero nos falta prepararnos mejor para el calor. El verano se ha convertido en una estación poco confortable. Antes el verano era una época en la que esperábamos la brisa y disfrutábamos de las temperaturas; ahora tenemos periodos de calor intenso que hacen necesario adaptar nuestras ciudades.
Necesitamos más sombra, más arbolado, fuentes de agua y espacios climáticos donde las personas puedan refugiarse durante los episodios de temperaturas elevadas.
Falta más sombra y espacios climáticos en Alicante
P: ¿Qué debería hacer Alicante para adaptarse mejor?
R: Necesitamos una red de espacios climáticos o refugios. No es algo especialmente costoso: pueden ser edificios públicos con zonas habilitadas y climatizadas para que las personas puedan refugiarse durante las horas de mayor calor.
También tenemos que plantar especies de árboles adecuadas. Necesitamos árboles que entre mayo y septiembre mantengan una copa frondosa y proporcionen sombra.
Y hay calles y zonas comerciales que necesitan toldos o mallas ligeras. No estamos inventando nada nuevo. En muchas ciudades de Andalucía ya se utiliza porque allí viven con intensidad el calor del verano. Alicante también tendrá que hacerlo.
El otoño obliga a mantener la vigilancia
P: ¿Tenemos que estar preparados entonces para un otoño complicado?
R: Tenemos que estar preparados. El mar va a tardar en enfriarse y eso prolonga la temporada de riesgo ante posibles episodios de lluvias intensas.
Tenemos que preparar las ciudades mediterráneas para dos escenarios: el calor y la lluvia intensa. Y, por supuesto, garantizar el abastecimiento de agua durante los periodos de sequía.
Sabemos que va a llegar una DANA con mayor o menor intensidad y que podemos tener lluvias torrenciales. Lo que no sabemos es cuándo ni dónde. Puede ocurrir que en un día caiga en quince minutos lo que no ha caído en un mes.
«El cambio climático no es una creencia, es una evidencia»
P: ¿Qué mensaje trasladaría a quienes todavía cuestionan el cambio climático?
R: Yo siempre digo que ahí están los datos. Esto es una evidencia, no una creencia.
Todo esto nos sitúa ante una sociedad mucho más compleja. Podemos quejarnos, podemos despotricar, pero esto va a seguir. Lo mejor es entenderlo, adaptarse y prepararse.
El cambio climático va a exigir que nuestras ciudades estén mejor preparadas y que las administraciones intensifiquen los trabajos de adaptación. El calor va a empezar antes y se va a prolongar durante más tiempo.
De hecho, ya estamos viendo que los episodios intensos pueden comenzar en mayo y prolongarse hasta bien entrado septiembre. Por eso hay que actuar con anticipación y no esperar a que llegue el próximo verano para empezar a preparar las ciudades.