La Cofradía de Pescadores de Santa Pola ha querido salir al paso de las informaciones publicadas en los últimos días sobre la detención de dos personas por la supuesta comercialización de pescado robado procedente de piscifactorías y no apto para el consumo humano, aclarando que ni pescadores santapoleros ni embarcaciones afiliadas a la entidad han estado implicados en los hechos investigados.
La reacción de la Cofradía se produce tras la difusión de noticias bajo titulares como “Detenidas dos personas por vender pescado robado de piscifactorías no apto para el consumo” o “Roban pescado bajo tratamiento veterinario y lo venden como salvaje en la lonja de Santa Pola”, que han generado preocupación entre consumidores y profesionales del sector pesquero.
Según la investigación desarrollada por el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, dos hombres fueron detenidos por introducir en el mercado lubinas y lecholas procedentes presuntamente de robos en instalaciones de acuicultura, utilizando documentación falsificada para hacer pasar el producto como pescado salvaje. Los análisis realizados confirmaron la presencia de residuos de medicamentos veterinarios en parte de la mercancía intervenida, motivo por el que no era apta para el consumo humano. La operación permitió inmovilizar 227 kilos de pescado y evitar su llegada al consumidor final.
Sin embargo, desde la Cofradía de Pescadores de Santa Pola subrayan que los hechos investigados se remontan a finales del pasado mes de marzo y no corresponden al mes de julio, fecha en la que se han conocido públicamente las detenciones. Asimismo, recalcan que el pescado fue introducido en la lonja por una embarcación foránea que realizaba una venta ocasional y que no pertenece a la flota afiliada al puerto pesquero santapolero.
El patrón mayor de la Cofradía, José López Chacopino, ha explicado que la entidad desconocía completamente el origen ilícito de la mercancía y que, en cuanto se activó la alerta, colaboró de manera inmediata con las autoridades competentes para localizar cada una de las partidas comercializadas. La trazabilidad del producto resultó determinante para identificar y retirar del mercado las cajas afectadas en un tiempo récord.
Desde la organización pesquera consideran que han sido uno de los principales perjudicados por el impacto mediático del caso, tanto desde el punto de vista comercial como reputacional. En este sentido, lamentan que parte de la información difundida haya generado la impresión de que el sector pesquero local estaba relacionado con la trama, algo que niegan de forma categórica.
La Cofradía sostiene que su actuación fue ejemplar y que recibió el reconocimiento de las autoridades por la rapidez y eficacia demostradas durante el proceso de localización del pescado afectado. Además, destaca que el sistema de control documental y trazabilidad implantado en la lonja permitió reconstruir el recorrido de la mercancía y facilitar la labor de los investigadores.
Por todo ello, la entidad solicita que se ponga en valor el trabajo desarrollado por la Cofradía de Pescadores de Santa Pola y por el conjunto del puerto pesquero, defendiendo la profesionalidad y honradez de los pescadorc es locales frente a los bulos y malentendidos que puedan derivarse de la noticia. Asimismo, pide a los medios de comunicación que, antes de publicar informaciones relacionadas con el puerto o la actividad pesquera local, contrasten los hechos con la propia Cofradía para evitar perjuicios innecesarios a la imagen de uno de los sectores económicos más emblemáticos del municipio.
Mientras tanto, la investigación de la Guardia Civil continúa abierta con el objetivo de esclarecer el alcance total de la trama y determinar la cantidad de pescado sustraído que pudo haber sido introducida en el circuito comercial.